Un fin de semana con la nueva Renault Duster

– ¿Quieres hacer la prueba de la nueva Renault Duster?

Ese fue el mensaje que llegó a mi WhatsApp. Era pues, la posibilidad de regresar al ‘ruedo’ y de alguna manera volver a las raíces. Porque desde el mes de febrero del año pasado, cuando fui invitado a manejar la línea GT de Porsche en el Autódromo de Estoril, en Portugal, la pista en la que Ayrton Senna logró su primera victoria, todo fue silencio…

Silencio que por la pandemia y la crisis se prolongó por más de un año, pero que gracias a ese mensaje me permitió regresar a lo que conocemos como pruebas de ruta, o para los más sofisticados, especialistas que llaman, ´test drive’. Y confieso que a pesar de mi experiencia de muchos años me costó `ponerme` el vehículo y eso me sirvió para entender un poco mejor lo que un cliente siente cuando tiene el primer contacto con un nuevo modelo, el cual casi siempre viene acompañado por promesas y adjetivos del vendedor.

Porque quizás, cuando las cosas se vuelven parte de lo cotidiano, muchas veces terminan siendo automáticas y algunos detalles pasan desapercibidos o se terminan mirando de reojo. Además, si se tiene la posibilidad de conducir vehículos como un Porsche GT3 y es el último referente, el listón queda demasiado alto y se puede ser injusto con las apreciaciones, porque así somos los seres humanos, pues como mucha gente dice de manera jocosa, lo más difícil de la primera clase es conocerla, olvidando en este caso que cada auto en particular tiene su razón de ser y pertenece a un segmento determinado. No hay que olvidarlo, no se pueden comparar peras con manzanas.

Obviamente llegué con información previa, producto del lanzamiento realizado de manera virtual, algo que se ha vuelto costumbre y que me cuesta aceptar, pero es algo inevitable y que hace parte de la realidad. Y de esa presentación me quedaron grabadas informaciones, entre ellas una de las más enfáticas, como lo era la incorporación de un motor turbo de 1.3 litros. De igual manera estuve atento a algunos comentarios de las llamadas redes sociales, que para los especialistas del mercado son las que están mandando la parada, algunos de ellos de desaprobación o de juicios extremos, los cuales obvié, pues muchos de ellos nacían del desconocimiento o simplemente de eso que los colombianos practicamos, y es que nos gusta criticar por criticar.

Ya en el sótano del concesionario Sanautos se me entregó la llave y si bien la iluminación no era la mejor, en ese instante también hice un alto, alejándome de la ‘automatización’ al recibir un vehículo de prueba, pausa que me sirvió para ver cuál era mi reacción con el primer ‘golpe de ojo’, pues dicen quienes estudian los comportamientos humanos, que lo visual muchas veces termina siendo definitivo al momento de tomar una decisión. Y si bien una de las críticas mayores en ese `mundo virtual’, el cual también me cuesta aceptar, era que la nueva Renault Duster poco había cambiado frente a su antecesora y que los cambios eran sutiles, mi experiencia visual hizo que se creara mi propio concepto, el cual dista de dichas apreciaciones.

Y por eso digo y lo sostengo, como dicen las señoras, para mí la Duster si tuvo una evolución estética interesante. Quise buscar las palabras que resumieran de la mejor forma ese impacto óptico y las que codificó mi cerebro fueron “más carácter”. Claro, la Duster es de esos modelos que tienen un ADN propio, y este caso como lo dice la marca, el mismo denota robustez, gracias a sus líneas musculosas. Pero hay que reconocer que luce más moderno y los diseñadores encontraron, como es tendencia en el mercado, en las luces de conducción diurna tipo LED en forma de C, grandes aliadas, algo que acompañaron con un parachoques cromado y una reducción del parabrisas frontal, así como unas líneas más marcadas del capó y una serie de cambios en la carrocería que saltan a la vista.

Y hay cosas en la vida que algunos llaman “coincidencias”, pero más bien que se dan porque cuando nos enfocamos en algo, en este caso la nueva Renault Duster, empezamos a ver más en las calles y las mismas se convierten en punto de comparación. De hecho, al parquearla en mi conjunto, quedé al lado de uno de los modelos de los de primera generación (lanzada hace nueve años), que le permitieron decir a Renault que con esta camioneta estaban democratizando las 4×4, y si bien eso fue cierto, pienso que también le dieron la oportunidad a un sinnúmero de colombianos para acceder al mundo de las llamadas SUV, que hasta ese momento estaban reservadas para un segmento de mayor categoría.

Algo que se ratifica con las 90.000 unidades comercializadas en el país, lo que da cuenta de que las palabras se pasó a los hechos. Bueno, me correspondió la versión 4×4 mecánica de seis velocidades, la turbo. Y confieso que quizás por eso que llaman años o tal vez por la comodidad que ello implica, hubiera preferido conducir la versión automática, que para ser más exactos integra la nueva caja CVT X-Tronic, transmisión que simula ocho velocidades en modo automática y siete en modo manual secuencial.

También porque me he acostumbrado en mi vehículo personal a un modelo automático, olvidándome del embrague o clutch, elemento que de manera sencilla lo que hace es acoplar o desacoplar el motor de la transmisión por voluntad del conductor, que de paso sea dicho en la Duster cuenta con un indicador que recomienda el momento justo para hacerlo. Y ya en confianza tengo que decir que se disfruta y que quienes dicen que con la transmisión mecánica se da una conducción más pura, pueden tener toda la razón.

Ya en el interior, porque los vehículos también hay que saberlos ‘leer’ desde el habitáculo, la sensación también fue agradable. De hecho, cuando me consultan sobre qué carro comprar, mi consejo siempre es ‘póngaselo’ primero, es decir, siéntese detrás del timón, dé unas vueltas (en el concesionario se lo permiten) y analice las sensaciones, porque en el caso de darse un sí, son muchas las horas que pasará en ese ambiente. Las mías fueron positivas y también veo un cambio importante en ese sentido, más agradable si se quiere decir de esa forma.

Pero bueno, dirán ustedes, para este señor todo es perfecto. Y no es así y también me permito de manera respetuosa hacer algunas sugerencias, que de seguro debieron estar encima de la mesa. Sí se extrañan los airbags laterales y sin conocer lo que ello implicaría en materia de costos, yo diría que deberían existir y si fuera de mi resorte, también haciendo la salvedad de los incrementos, mejoraría un poco la calidad de los plásticos.

Y como estamos hablando de sensaciones tenemos que referirnos a las de la conducción, que en esencia son la razón de un vehículo. Y, en ese sentido, como lo comparten muchos colegas, la del motor turbo 1.3 es buena y sorprende. Y eso se siente en el pie, en otras palabras, cuando exigimos y le pedimos a la máquina que nos responda a nuestras exigencias y necesidades, que en cifras está representada en 154 caballos de potencia y 270 Nm de torque. Bueno, se cuenta con un modo ecológico y con la posibilidad, a voluntad y sólo girando una perilla, de transitar en 4×2, lo que garantiza un menor consumo de combustible.

Pero estábamos ante un motor turbo y la idea era sentirlo, disfrutarlo. Y sí que responde y da seguridad, al momento de sobrepasar o cuando se requiere subir una cuesta empinada como en las calles de Tunja, en el departamento de Boyacá, el que elegí para la prueba, esperando eso sí no encontrar ningún bloqueo en el camino. Pero todo fluyó y pude llegar a mi destino final, Gachativá, una pequeña población del Gran Ricaurte boyacense, enclavada en verdes montañas, de gente buena y amable. La mejor oportunidad para probar el 4×4, recorriendo vías rurales en las que se necesita tracción y elementos que dan mayor seguridad, como el asistente de arranque en pendiente y el control de descenso. Y en estos terrenos, de nuevo como dirían las señoras, se comportó muy bien y estuvo a la altura.

Y me quedo con las palabras de los pobladores de Gachantivá, de la gente desapercibida y que expresa lo que siente, con humildad y sinceridad. Como las de don Teodoro Aguilera: “Renault es una marca importante en el país y presenta carros muy económicos. Esta Duster es una belleza y demuestra que una marca no es importante solo por la publicidad sino por el producto. Es la que necesito yo para el campo y sería una bendición”. O las de Elkin Forero, el poeta de la región: “Me gusta esta belleza que tiene tecnología y se puede conectar uno al mundo, cosa que yo no sabía. Estos versos sencillos me nacen de la cabeza, como me siento feliz manejando esta belleza. Es un carro muy bueno y siempre llega a su destino, quisiera tener uno de estos para andar como campesino”.

Finalmente, dicen que la tendencia es escribir corto, algo que me cuesta demasiado, pues no tengo el talento para poder contar todo lo pertinente a un nuevo modelo en unas cuantas líneas. Y por eso ese trabajo queda en manos de quienes sí lo tienen y describen a la perfección un modelo, porque quizás yo me he ido convirtiendo en un romántico y en alguien que está viendo el mundo de manera diferente. Porque decirles a las personas, por ejemplo, que en este modelo se pueden replicar las aplicaciones del celular en una amplia pantalla, terminaría siendo algo obvio y muchos resultarían diciendo, con gestos de desaprobación, “pero este tipo en que mundo vive. Eso es algo que se cae de su peso y que no requiere explicación. Descubrió que el agua moja”…

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