Contacto con el nuevo Renault Kwid

 

Por: Juan Carlos Salgado Jaramillo

Cada vez se hace más difícil escribir sobre un vehículo y más en esta era digital, de videos selfies y demás. Pero a veces las palabras pueden ayudar en algo y, por medio de lo que se conoce como contextualización, aportar elementos que resultan interesantes al tomar una decisión. Claro, también es válido hacer una descripción del modelo, acompañándola de imágenes y  voces de lo que dice la ficha técnica, pero ya queda a elección de las personas cuál es su preferencia para enterarse.

No hay que decirnos mentiras. Reitero, comunicar sobre un producto, cuyos conceptos básicos se mantienen, es complicado y puede resultar no convincente. Porque se trata de una máquina con un motor determinado, un diseño específico, un interior  y una serie de elementos de equipamiento y pare de contar.

En ese orden de ideas, podría resultar suficiente decir que el nuevo Renault Kwid conserva su motor de 1.0 litro de tres cilindros (12 válvulas) y que esa máquina entrega 66 caballos de potencia y 93 Nm de torque, encontrando el apoyo en una transmisión manual de cinco velocidades; que como novedades en equipamiento de seguridad incluye en todas las versiones el sistema de Control Electrónico de Estabilidad (ESP), Control de Tracción (ASR), Dirección Asistida Eléctrica y el Asistente de Arranque en Pendiente (HSA); que en diseño aporta una nueva firma luminosa (DRL + Stops LED) y rines de aluminio diamantado; y bueno, que el sistema multimedia llamado Media Evolution trae más tecnología y conectividad para el conductor, ofreciendo duplicación de pantalla (ocho pulgadas) para celulares a través de Android Auto y Apple CarPlay, un botón “push to talk” (reconocimiento de voz), mando de volumen giratorio y control de audios bajo el volante…

¿Suficiente? No lo sé. Puede ser, porque tristemente se le ha cogido pereza a la lectura. Pero trataré de hacer mi mejor esfuerzo para no perder la atención (por el momento no estoy dispuesto a mostrar piel). Aunque mucha gente lo sabe, el Kwid es un modelo que llega al mercado colombiano desde Brasil y muchos de sus conceptos fueron pensados para la región. También vale la pena recordar que en el país se presentó en 2019 y que, desde su lanzamiento, ha logrado conquistar a más de 27.000 clientes, lo que quiere decir que sus propuestas han convencido al consumidor y que de cierta manera está cumpliendo con sus necesidades. Por venir de otro país, Sofasa-Renult quisiera tener un mayor número de unidades para aumentar esa cifra y reforzar su liderazgo, pero es bien conocido que el abastecimiento mundial no está cumpliendo con la demanda, así que puede ser que su decisión de compra se de ahora, pero para poder disfrutar de su nueva adquisición tendrá que esperar algunos días. Hay que aclarar, no es algo exclusivo de la marca del rombo e incluso cuando se mira hacia otros lados los tiempos son mayores.

Pues bien, se nos dio la confianza de manejar, o para sonar más sofisticado, hacer el llamado “test drive” de la versión Iconic, que no es el tope de la gama (es la Outsider), pero sí está por delante de las llamadas Zen (la de entrada) e Intens. Esta se puede identificar fácilmente, porque es la que propone una carrocería bitono, es decir, un techo de color negro, propuesta que ya se está volviendo común en el sector, pero que como todo, tiene sus seguidores y detractores, porque es cuestión de gustos y cuando ello se da impera la subjetividad.

Como muchos lo ven como un “City Car”, la opción de manejarlo en la ciudad podría ser una alternativa, y por sus dimensiones (3.731 milímetros de largo, 1.759 mmm de ancho con espejos, 1.481 mm de alto sin las barras de techo y una distancia entre ejes de 2.423 mm), seguramente la conclusión sería que cabe por todo lado, es fácil de parquear gracias a su radio de giro y es eficiente en cuanto a consumo de combustible, aunque alguien podría decir que por comodidad le gustaría una versión automática y quiénes van más allá hablarían de tener una opción 100% eléctrica.

Pero quisimos dejarnos llevar por el eslogan de la marca, que apunta a que se trata de la “SUV de los compactos”, así que para tratar de entender mejor ese concepto optamos por un viaje de 200 kilómetros entre Bogotá y Gachantivá, en el departamento de Boyacá, circulando por autopistas y carreteras destapadas.

En la primera, de las llamadas autopistas 4G, quizás la palabra más justa para describir el comportamiento del Kwid es “adecuado”, porque hay que entender que se trata de un motor de 1.0 litros, así que si usted es de los que les gusta el “picante” debe mirar hacia otro lado y  estar dispuesto a sacar más milloncitos de su cuenta bancaria para saciar sus necesidades. Así las cosas, entre un rango de las 3.000 y las 4.000 revoluciones por minuto (que se reflejan en un tacómetro digital), se puede llegar sin problemas a los 100 kilómetros por hora, aunque no hay que olvidar que los límites en el país son de 80 km/h en gran parte de estas vías.

Hay una ayuda que por medio de una flecha indica el punto ideal para subir o bajar de marchas, en lo que la marca ha llamado eco-coaching, pero tomarle el ritmo a esta función y hacerlo de manera precisa no es tan fácil y si bien informa los momentos ideales, uno termina dejándose llevar por lo que siente el pie y por las sensaciones de manejo, con la intención de mantener la visual sobre la carretera. Lo anterior se complementa con el eco-scoring, que resulta un reto, porque termina calificando la eficiencia en el manejo y las virtudes del conductor en cuanto a aceleración y manejo de la caja de velocidades.

Hay que recordar que se está en un auto compacto y que si bien se presenta como una SUV, hay unas limitantes de espacio, pero reitero, los autos hay que entenderlos y se debe repasar las dimensiones para darse cuenta que los diseñadores hicieron su mayor esfuerzo para albergar de manera cómoda a cinco pasajeros y ofrecer un baúl de 270 litros.

Ahora bien, una de las sorpresas agradables, y no lo digo por congraciarme por la marca, sino por justicia, se dio al momento de llegar a las vías destapadas, es decir, terrenos que muchos colombianos tienen que transitar a diario, pero que no presentan las comodidades de una autopista. Bueno, si quisiera mantenerme en la línea de sonar sofisticado, podría afirmar que ello se debe a que el Kwid viene con una suspensión delantera tipo McPherson, con triángulo inferior, amortiguadores hidráulicos telescópicos y resortes helicoidales, además de una trasera de eje rígido con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos telescópicos verticales.

Estoy seguro, que salvo los ingenieros y los que son considerados como “especialistas”, para los demás daría lo mismo que dijera “McPherson o MacPhanton”, porque son términos enredados y difíciles de asimilar. Así que lo mejor es decir que se trata de una serie de elementos que se adaptan muy bien a esas condiciones y que al final del día se traducen en suavidad de marcha y hacen que esas imperfecciones no se trasladen al habitáculo y, por ende a nuestro cuerpo. Y claro, que esas nuevas tecnologías de seguridad, mencionadas al comienzo, hacen que el conductor se siente más seguro, incuso en condiciones más exigentes. De igual manera se podría afirmar que Renault ha sabido entender las condiciones y necesidades del país y que eso ha sido fundamental para estar dentro de las marcas preferidas.

Otro aspecto para destacar es que se mejoró la altura con respecto al piso, pues con el vehículo vacío la marca habla de 185 milímetros, que por obvias razones disminuye de acuerdo con la carga, que tiene un límite de 425 kilogramos. También el ángulo de entrada y de salida son interesantes, pues marcan 24.1 grados y 41.7 grados, respectivamente. Solo por mencionar, porque no tuvimos esa versión, hay que decir que la Outsider, tanto en la parte delantera como en la trasera cuenta con lo que se conoce como Skids, que si bien cumplen una misión estética, también ayudan en algo a la protección (viene con protector del cárter), aspecto que refuerzan el llamado concepto SUV. En conclusión, se pudo transitar con seguridad y sin golpear el carro en estos terrenos.

Bueno, con respecto a la versión anterior, presenta mejores materiales y una evolución en sus sistema de infoentretenimiento, porque las marcas han entendido que este aspecto se ha convertido en algo importante para sus clientes y posibles compradores. Estéticamente pasa el examen. Y esta apreciación no se circunscribe a la apreciación personal, sino a lo sucedido en el recorrido y en algunos lugares de parada, en las que el Kwid fue objeto de miradas y de preguntas. Ayudan mucho las luces de posición diurna con tecnología LED, las molduras laterales y esas líneas que lo hacen ver como una camioneta pequeña.

Se nos entregó con medio tanque. El recorrido superó los 500 kilómetros, pero se hizo necesario parar en una gasolinera para echarle $10.000. En autopista y al llegar a Chía marcaba una autonomía de 100 kilómetros, pero al encontrarse con el trancón esta desapareció y se encendió la luz de alerta, así que era mejor la precaución. Para entender un poco más, la capacidad del tanque de combustible es de 38 litros (10 galones, aprox), por lo que estamos hablando que puede superar con facilidad los 50 kilómetros por galón.

Los precios, pues… Acorde con lo que está sucediendo. Dólar disparado, costos de los fletes más caros, crisis mundial, etc, etc. Zen, $48.500.000; Intens, $51.500.000; Iconic, $52.990.000; y Outsider, $54.500.000. Y no olviden que son precios de lanzamiento y con el entorno de los últimos días, no sería extraño que subieran…