Las ventas, en estado de alerta

Quienes nos sentimos vinculados al sector automotor, de alguna manera, siempre estamos pendientes de los resultados en las ventas. Y claro, no deja de preocupar que en el mes de julio el decrecimiento contra el mismo periodo de 2022 sea del 43,7 % y que las 13.091 unidades registradas en el RUNT sea la más baja en lo que va corrido del año. Buena parte de esta caída se da porque el segmento de carga tuvo una gran desaceleración y bajó en un 58,1 %, mientras que el de los eléctricos tuvo las baterías bajas y lo hizo en un 52,5%.

Y todos nos devanamos los sesos para encontrar razones y los por qué. Es evidente que muchos de los vehículos que se venden en la actualidad están atados al dólar del pasado y no al del presente, y que en ese sentido las marcas ya están ‘jugadas’ y que el beneficio de la revaluación del peso tardará unos meses en llegar. Por otro lado, y es mi opinión, pienso que en el segmento de carga se está viendo la transición de la implementación de la tecnología Euro VI y que ese proceso de aprendizaje también tomará tiempo y la reposición se irá dando paulatinamente.

En el tema de los eléctricos, aunque cada día hay más alternativas, sigo pensando que la infraestructura de recarga todavía no responde con la necesidades y que estos modelos son vistos para suplir necesidades en la ciudad, pero todavía se quedan cortos para los viajes por carretera. Si bien a largo plazo hay beneficios en el bolsillo, la inversión es muy alta y en momentos de incertidumbre hace que el análisis sobre la decisión de compra sea mayor.

Por otro lado, es evidente la persecución hacia el uso del vehículo, especialmente en Bogotá, donde se concentra el mayor número de ventas. Incluso suena hasta risible, aunque no deja de ser preocupante, que se tenga la desfachatez de proponer el restringir aún más el uso en las horas pico y de contera tener que pagar dinero adicional para moverse en una ciudad semidestruida. Y claro, otro agravante, los créditos están caros y se han endurecido, aunque en este punto se está trabajando en alternativas.

Pero como dicen, es lo que hay y sobre esa base hay que trabajar y buscar la manera que el impacto no sea tan grande. La posventa siempre ha sido una buena opción y puede ser una buena alternativa mientras se calman las aguas, porque a los clientes hay que conquistarlos con buen servicio. No me atrevo a hablar de “crisis”, sino de coyuntura, porque para mí la crisis verdadera es cuando no hay para comer, no se cuenta con un techo digno o con las mínimas condiciones para cumplir con las necesidades básicas.

Bueno, y como colofón, hay que informar que Chevrolet recuperó el primer lugar en el mes, con 1.817 unidades, superando por solo tres a Toyota (1.814). Les siguieron Renault con 1.718, Mazda con 1.476 y Kia con 1.181. desaparecieron de esos primeros lugares Volkswagen y Suzuki. El tiempo y la experiencia me ha enseñado que todo es cíclico y que los buenos vientos volverán a soplar en un rubro tan importante para la economía del país…

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