La posventa, una oportunidad en momentos difíciles

Al ir de un lado para otro, al escuchar y al hablar se encuentra uno con que hay un síntoma de pánico en muchas personas que han llegado al sector automotor. Y los entiendo, pues muchos de ellos (salvo la pandemia) habían tenido la fortuna de ‘transitar’ en un mercado en el que la demanda superaba a la oferta, algo que como resultado lógico traía ventas sin un mayor esfuerzo e incluso con el privilegio de sumar en los escritorios listas de espera.

Pero como la vida, nada es permanente y la experiencia me ha dictado que en este sector, como cualquier otro, hay tiempos de vacas gordas y flacas, por lo que las primeras deben servir para soportar las segundas, que no son eternas. Una opción es ‘paniquearse’, llorar dicen algunos, pero yo, que en mi vida también he tenido que enfrentar las dos caras de la moneda, considero que ese no es el camino, por el contrario, es el momento de ver que este negocio es dinámico y que tiene muchas aristas para enfrentar los nubarrones.

Algunas marcas lo han entendido y han entrado con fuerza en el sistema financiero y también lo han hecho en el mercado del usado. Pero todos saben que la llamada ‘joya de la corona’ está en eso que llamamos posventa y que ese postulado que “el primer carro se vende en la vitrina y los siguientes en los talleres” sí que cobra validez. Me gusta ser claro y alejarme de la hipocresía o la adulación o simplemente decir lo que las personas quieren escuchar. Pues dicen que el verdadero amigo es el que dice lo que siente y lo hace sin máscaras ni maquillajes.

Así que considero que en ese sentido, y no generalizo, algunas marcas han perdido la credibilidad, pues por los altos costos, desmedidos en algunos casos, los clientes optan por otras opciones y una vez termina la llamada garantía migran de manera inmediata hacia otros frentes, en la búsqueda de alivianar sus bolsillos, algo que también es natural cuando todo se pone cuesta arriba.

Pues bien, y es mi opinión personal, ahí hay una gran oportunidad, una mina de oro que bien trabajada puede entregar grandes resultados, pero que también debe ser vista como una buena semilla, que si se riega y cuida de manera acertada, con seguridad dará los frutos esperados. Muchos hablan de crisis, pero yo prefiero hacerlo de coyuntura, porque esa palabra para mí está reservada para quien no tiene un techo, se acuesta sin saber cuál va a ser su siguiente plato en la mesa o no tiene las fuerzas físicas y mentales necesarias que se requieren para solventar sus necesidades. Porque, los demás, somos bendecidos y no debemos olvidar que las palabras son decretos y que todo lo que pensamos (positivo o negativo) termina por convertirse en realidad. A pesar de las dificultades, se vale soñar en grande, es una opción personal…

Juan Carlos Salgado Jaramillo

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