“La seguridad vial comienza en el pavimento”: BASF

Por Ernesto Ota, Coordinador de Negocios de Monómeros de BASF América del Sur
Cuando hablamos de seguridad vial, el debate suele priorizar el comportamiento de los conductores, la fiscalización y la señalización. Estos factores son, sin duda, esenciales. Sin embargo, hay un elemento estructural que todavía recibe menos atención de la que debería: la calidad del pavimento de las carreteras. Las fallas en el pavimento, como baches, grietas y erosiones, son los principales puntos críticos identificados en la red vial.
En escenarios como el de Colombia, la urgencia de atender esta infraestructura es innegable: las estadísticas revelan una muerte en el tránsito cada hora y 8.697 fallecidos al cierre de 2025. Esta realidad es particularmente grave si consideramos que el 88,5% de las víctimas fatales son usuarios vulnerables, y que los motociclistas concentran el 62% de esas muertes. Para los millones de personas que transitan en dos ruedas, un asfalto degradado no es solo un inconveniente mecánico, sino un factor de riesgo letal.
El movimiento Mayo Amarillo, al proponer una reflexión colectiva sobre la preservación de la vida en el tránsito, ofrece una oportunidad importante para ampliar este debate. Si el objetivo es reducir los accidentes de manera consistente ante cifras de siniestralidad tan alarmantes, es necesario mirar más allá de las soluciones correctivas y adoptar también un enfoque preventivo y de largo plazo en la infraestructura vial.
Es en este en el que la innovación tecnológica puede (y debe) desempeñar un papel estratégico. Las tecnologías aplicadas directamente al ligante asfáltico, capaces de aumentar la durabilidad del pavimento, combaten la raíz del problema: la degradación prematura del asfalto. Pavimentos más resistentes significan menos intervenciones de emergencia, menos obras en tramos transitados y, principalmente, más seguridad a lo largo de toda la vida útil de la carretera.
Además del impacto directo en la seguridad vial, las soluciones que amplían la durabilidad del pavimento también se alinean con una agenda cada vez más urgente: la sostenibilidad. La posibilidad de trabajar con temperaturas de aplicación más bajas y con un mayor reaprovechamiento del material fresado contribuye a la reducción de emisiones y mejora las condiciones de seguridad para los profesionales que trabajan en la vía.
Si queremos avanzar de manera concreta en los compromisos defendidos por Mayo Amarillo, necesitamos reconocer que un tránsito más seguro comienza mucho antes del volante. Comienza en el proyecto, en la elección de los materiales y en la visión del ciclo de vida de las carreteras. Invertir en pavimentos más duraderos, mucho más que una decisión técnica o económica, es algo que impacta directamente en la seguridad, la eficiencia y la valorización de la vida en las carreteras.