“Vehículos de carga crecen 89,7 % y reactivan el mercado de activos para transporte e infraestructura”: Superbid

El mercado colombiano de vehículos de carga comenzó el 2026 con una señal de recuperación. Durante el primer semestre se matricularon 9.641 vehículos nuevos de carga, un crecimiento de 89,7 % frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras de Fenalco y ANDI elaboradas con información del RUNT. Los camiones de hasta 10,5 toneladas crecieron 118,8 % y concentraron cerca del 57 % de las matrículas del segmento.
La mayor actividad también se refleja en el movimiento de mercancías. Según el Ministerio de Transporte, en mayo se movilizaron 14,4 millones de toneladas por carretera, 11,25 % más que en el mismo mes de 2025.
A esto se suma la recuperación de la infraestructura. El DANE reportó un crecimiento de 17,1 % en la producción de obras civiles durante el segundo trimestre de 2026, con aumentos de 18,7 % en carreteras, calles, vías férreas, puentes y túneles, y de 43 % en puertos, canales, presas, sistemas de riego y otras obras hidráulicas.
El movimiento de estos sectores plantea una necesidad concreta: incorporar capacidad para transportar mercancías y ejecutar proyectos sin que toda la respuesta dependa de la compra de activos nuevos.
En este escenario, los vehículos y equipos usados adquieren una nueva relevancia. Camiones y maquinaria que terminan un ciclo de operación pueden pasar a nuevos propietarios y continuar vinculados a actividades productivas, mientras las empresas pueden evaluar alternativas de inversión diferentes a las de adquirir un activo nuevo.
Las subastas digitales también están modificando la forma en que compradores y vendedores se encuentran en este mercado. En el caso de Superbid, sus operaciones permiten observar cómo vehículos y equipos ubicados en diferentes regiones pueden atraer compradores de otras zonas del país.
La virtualidad amplía así el alcance de estas operaciones, pero no elimina la importancia de conocer físicamente el activo. Los interesados pueden solicitar visitas de inspección y realizar la revisión con un mecánico o técnico de confianza, previa coordinación y cita. La combinación entre información digital, inspección y participación remota permite evaluar activos ubicados incluso fuera de la región del comprador.
El comportamiento de los precios también es un elemento relevante para entender la dinámica del mercado secundario. En una muestra histórica de 73 ventas de maquinaria amarilla, analizada a partir del valor comercial y el precio final, la mediana del cierre se ubicó 51,9 % por debajo del valor comercial o de referencia, mientras el cálculo ponderado fue de 53,3 %. En determinados equipos se han observado diferencias de 35 % a 40 % por debajo del valor comercial, aunque el resultado final depende de las condiciones particulares de cada activo y de la dinámica de cada subasta.
Más que representar un descuento generalizado, estas cifras muestran la amplitud que puede existir entre el valor de referencia y el precio final de determinados activos usados.
“La renovación de capacidad no necesariamente significa reemplazar todo por activos nuevos. Cuando un vehículo o una máquina todavía tiene capacidad productiva, encontrarle un nuevo operador permite que la inversión realizada siga generando valor. Esa posibilidad es especialmente relevante cuando las empresas necesitan crecer, pero al mismo tiempo buscan utilizar sus recursos de una manera más eficiente”, explica Helena Balcázar, gerente general de Superbid Colombia.

Los registros de Superbid muestran un comportamiento creciente en las operaciones de camiones. Entre enero y el 16 de julio de 2026, el número de vehículos únicos ofrecidos aumentó 7,2 % frente al mismo periodo de 2025. En el mismo periodo, las ofertas crecieron 22,7 %, mientras que las unidades vendidas o aprobadas aumentaron 37,5 %, evidenciando un mayor dinamismo de las operaciones de camiones.
La proporción de activos vendidos frente a los ofrecidos también aumentó, de 23,2 % a 29,7 %, mientras el valor adjudicado pasó de $1.280 millones a $1.413 millones.
La composición del mercado analizado durante 2026 muestra una oferta concentrada en vehículos para distribución: 47,3 % corresponde a camiones medianos, 28,4 % a livianos y 24,3 % a eléctricos.
Entre las líneas con mayor presencia aparecen Stärk E-Cargo 4.0T, Hino Dutro Pro Euro IV, Chevrolet NHR doble cabina, Foton FHR Euro IV y Hyundai HD-78, con aplicaciones principalmente asociadas a distribución urbana, última milla, transporte de carga liviana y operaciones de carga media.
Uno de los cambios más visibles está en los camiones eléctricos. En el periodo analizado, las ofertas aumentaron 324 %, mientras que en los camiones livianos crecieron 205 %. En ambos segmentos se observa una mayor actividad frente al periodo comparable de 2025, aunque los resultados deben interpretarse considerando la baja base comparativa de los eléctricos y los cambios en la composición del inventario.
El mercado nuevo también muestra una transición gradual. Aunque 97,7 % de los vehículos de carga matriculados en el primer semestre utilizó diésel, las tecnologías eléctricas empiezan a ganar espacio. En el conjunto del mercado automotor colombiano, las matrículas de vehículos eléctricos crecieron 235,5 % durante el mismo periodo, según Fenalco y ANDI con información del RUNT.
El mercado secundario tampoco está concentrado exclusivamente en grandes compañías. En las operaciones de camiones analizadas por la multinacional brasileña, durante 2026, 74,2 % de los compradores fueron personas naturales y 25,8 % personas jurídicas.
Bogotá concentró 45,5 % de las compras, seguida por Valle del Cauca con 18,2 %, Antioquia con 13,6 % y Cundinamarca con 9,1 %.
En las 22 ventas y operaciones condicionales aprobadas durante el periodo, el precio promedio fue de aproximadamente $64,2 millones por camión, con valores entre $33,7 millones y $96,4 millones. Los eléctricos registraron un promedio de $40,9 millones; los livianos, $82 millones, y los medianos, $75,1 millones.
Estas diferencias responden al modelo, año, capacidad, tecnología y condiciones particulares de cada vehículo, por lo que no constituyen un precio de referencia para todo el mercado.
La diversidad de compradores y ubicaciones muestra además que la adquisición de un vehículo de trabajo dejó de depender exclusivamente de la cercanía física del activo. La participación digital permite ampliar el universo de opciones y evaluar vehículos ubicados en otras regiones.
Maquinaria amarilla: menos oferta y mayor competencia por los equipos disponibles
La misma dinámica aparece en la maquinaria utilizada para infraestructura. Entre enero y julio de 2026, los registros de la multinacional brasileña muestran que se ofrecieron 123 lotes de maquinaria pesada e industrial, frente a 411 en el mismo periodo de 2025.
Aunque la cantidad de lotes disponibles disminuyó 70,1 %, el promedio de ofertas por lote aumentó de 22,2 a 25,1, un crecimiento de 13,1 %.
La señal resulta relevante en un momento en que las obras civiles recuperan actividad y demandan equipos para excavación, movimiento de tierras, compactación, pavimentación y transporte de materiales.
Para septiembre, Superbid prevé un inventario de más de 300 activos, con un valor comercial conjunto estimado entre $13.000 y $14.000 millones, que incluye vehículos, maquinaria amarilla y equipos para diferentes actividades productivas. La oferta contempla también maquinaria para infraestructura y pavimentación, como excavadoras de orugas, buldóceres, compactadores y terminadoras de pavimento.
El inventario se complementa con volquetas doble troque, dolis o volcos, cama baja y otros equipos de transporte y apoyo.
Los activos previstos corresponden principalmente a modelos fabricados entre 2007 y 2021, con un año promedio cercano a 2016. En el caso de las 30 volquetas DAF, los modelos corresponden a los años 2018 a 2021.
La rotación de maquinaria y vehículos permite que equipos que dejan de ser estratégicos para una empresa puedan continuar en operación en otro proyecto, región o compañía.
Esta dinámica adquiere mayor relevancia cuando coinciden dos factores: una economía que necesita nuevamente capacidad productiva y empresas que buscan optimizar el capital destinado a activos.
En el caso de la maquinaria amarilla, los resultados históricos de las operaciones muestran que el mercado secundario puede presentar diferencias importantes frente a los valores comerciales de referencia. Pero el precio es solo una parte de la decisión: antigüedad, horas de operación, mantenimiento, estado, disponibilidad de repuestos y características técnicas determinan la conveniencia de cada equipo.
Para Helena Balcázar, gerente de Superbid, esta transformación plantea una lectura que trasciende el mercado de compraventa: “Estamos viendo que un activo productivo puede tener varios capítulos. Puede terminar su ciclo en una empresa y comenzar otro en un proyecto diferente, incluso en otra región. Esa capacidad de volver a poner en circulación lo que ya existe es una forma concreta de aprovechar mejor los recursos y de acompañar el crecimiento de sectores que nuevamente necesitan capacidad”.
Los mercados de camiones y maquinaria amarilla responden a actividades diferentes, pero sus comportamientos comienzan a compartir una señal: la economía colombiana está demandando nuevamente capacidad para mover mercancías, construir infraestructura y mantener activos productivos en operación.
El crecimiento de 89,7 % en las matrículas de vehículos de carga, el aumento de 11,25 % en las toneladas movilizadas y la expansión de 17,1 % en las obras civiles muestran un escenario de mayor actividad. En paralelo, las operaciones observadas en el mercado secundario reflejan mayor movimiento en algunos segmentos y menor disponibilidad en otros.
En este contexto, la renovación no ocurre únicamente mediante la incorporación de activos nuevos. La virtualidad, la inspección y el acceso a mercados secundarios están creando nuevas formas de conectar vehículos y maquinaria con quienes necesitan ponerlos nuevamente a trabajar.