Farizon destaca la evolución de la logística sostenible

Durante años, la sostenibilidad fue vista por muchas compañías como un componente reputacional: una forma de responder a las expectativas de consumidores, inversionistas y reguladores. En 2026, cada vez más empresas la evalúan a través de indicadores mucho más cercanos al negocio, como los costos operativos, la eficiencia energética, la disponibilidad de flota, el cumplimiento logístico y el retorno sobre la inversión.
Esta transformación es especialmente visible en un momento en el que las cadenas de suministro enfrentan mayores exigencias de eficiencia, rapidez y optimización de recursos. De acuerdo con el estudio Eficiencia Vehicular en Colombia, elaborado por la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), entre 2016 y 2022 el parque automotor colombiano creció 40%, mientras que las vans se consolidaron como la categoría vehicular de mayor crecimiento en el país. Este comportamiento refleja el dinamismo de actividades como el comercio electrónico, la distribución urbana y la logística de última milla, pero también evidencia la necesidad de encontrar modelos operativos más eficientes y sostenibles.
Para Farizon, la marca de vehículos comerciales eléctricos de Geely Holding Group, representada en Colombia por el Grupo Vardí, esta evolución responde a un cambio de mentalidad dentro de las organizaciones. “Las empresas están entendiendo que la sostenibilidad no compite con la eficiencia; por el contrario, ambas avanzan en la misma dirección. Hoy una operación más sostenible también puede traducirse en menores costos, mayor disponibilidad de los vehículos y una mejor capacidad de respuesta frente a las exigencias del mercado”, afirma Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca de Farizon Colombia.
La razón es simple: cuando una empresa consume menos energía, optimiza mejor sus rutas y reduce los tiempos de inactividad de sus vehículos, no solo disminuye su impacto ambiental. También mejora su productividad y fortalece sus resultados financieros. Por eso, indicadores como el costo total de tenencia (TCO) han ganado protagonismo dentro de las decisiones empresariales, al permitir evaluar el desempeño real de una flota más allá de la inversión inicial.
En este contexto, la movilidad eléctrica productiva comienza a posicionarse como una alternativa capaz de responder simultáneamente a los retos de rentabilidad, eficiencia y sostenibilidad. Según Farizon, las empresas pueden alcanzar reducciones de hasta 60% en costos operativos frente a tecnologías de combustión y lograr retornos de inversión en menos de 24 meses, dependiendo del tipo de operación y las características de la flota. Para facilitar esta transición, la compañía ha desarrollado una propuesta que integra vehículos, asistencia en el diseño y estructuración de soluciones energéticas, soporte técnico y soluciones de conectividad orientadas a optimizar la operación de empresas y flotas.
“La conversación sobre sostenibilidad está evolucionando. Hoy las empresas buscan soluciones que les permitan ser más eficientes, más rentables y al mismo tiempo avanzar en sus objetivos ambientales. La logística será uno de los sectores donde esa transformación será más visible durante los próximos años”, concluye Negret.
La transformación de la logística ya está en marcha. Para las empresas, el desafío ya no es decidir si deben apostar por la sostenibilidad, sino cómo convertirla en una ventaja competitiva capaz de impulsar la eficiencia, la rentabilidad y el crecimiento de sus operaciones.