Cesvi le da un buen uso al cobre

En 2012 recicló 1.560 kilos en el centro de tratamiento de vehículos.

Una de las materias primas más apetecidas en el mundo es el cobre. Y lo es porque se trata de uno de los mejores conductores de electricidad, que, además, involucra propiedades físicas que lo hacen dúctil y maleable. Por ello se ha convertido en el material más utilizado para fabricar elementos electrónicos, tanto así que el automóvil es lo que es hoy en día, gracias a las maravillosas cualidades de ese metal rojizo, uno de los primeros en ser utilizado por el hombre en la prehistoria.

Considerado el tercer metal que más se utiliza en el planeta, detrás del hierro y el aluminio (el caso del acero técnicamente es una aleación entre hierro y carbono), el cobre es un elemento vital en los vehículos, que también se ven beneficiados de su alta conductividad térmica y resistencia a la corrosión.

Ello lo convierte en un material que aumenta la eficiencia energética de los motores, equipos electrónicos y otros componentes de ese tipo. Es por eso que un carro compacto contiene hasta 20 kilogramos de cobre, cifra que aumenta hasta 45 kg en vehículos de mayor tamaño.

Vital pero contaminante
Además de sus reconocidas bondades, el cobre permite ser reciclado en su totalidad ya que no pierde ninguna de sus características físicas y químicas. En su proceso de aprovechamiento se reincorpora fácilmente a un ciclo productivo y cuenta con pocas restricciones en su uso.

No obstante el material cobrizo es un micronutriente esencial para todas las formas de vida desde las plantas hasta los seres humanos, su mal manejo ambiental puede traer consecuencias nefastas para el entorno contaminado. En ese sentido, está documentado que en los suelos ricos en cobre tan solo un número pequeño de plantas pueden vivir, lo que implica una seria amenaza para las zonas agrícolas.

Lo anterior porque el cobre puede interrumpir los procesos en el suelo e influenciar negativamente la actividad de microorganismos y las lombrices de tierra. Tales consecuencias afectan directamente la descomposición de materia orgánica. Además, cuando los suelos de las granjas están contaminados con cobre, los animales pueden absorber concentraciones que dañan su salud, especialmente las ovejas.

Por eso se hacen vitales iniciativas como la que plantea Cesvi Repuestos, un centro de reciclaje ambiental que se encarga de descontaminar vehículos fuera de uso para recuperar sus partes útiles, incluidas materias primas, evitando que lleguen a afectar fuentes que alteren el ecosistema.

Una vez los vehículos fuera de uso ingresan al área de producción (desarme), se revisan y clasifican las piezas que involucran cobre como materia prima. De acuerdo con su estado, los repuestos que todavía gozan de vida útil se retornan al mercado automotriz a costos muy bajos, mientras los demás se disponen como residuos, mediante un aprovechamiento y tratamiento ambientalmente sostenible.

Una vez desechado, pasa a manos de un gestor externo, quien lo lleva a una especie de molino que tritura los desechos hasta dejarlos convertidos en tiras de 5 mm de largo. Luego pasa por un cubo de agua para separar el plástico y otros materiales de recubrimiento del cobre.

El metal ya puro se mete a gigantescos hornos que se calientan mediante un proceso denominado ‘arco eléctrico’, que logra temperaturas de hasta 1.800 grados centígrados. Una vez en estado líquido, el cobre se vierte en moldes en forma de lingotes, y ya fríos los lingotes pasan a convertirse en materia prima que será utilizada en la producción de cables, tuberías, láminas para techos, chips electrónicos, monedas y hasta elementos para medicina y procesamiento de alimentos.

 

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