El clima sí afecta el proceso de pintura

Hay que tener en cuenta los fenómenos atmosféricos cuando se emprende la tarea del reacabado.

En la búsqueda de la rentabilidad, todo taller de pintura automotriz debe contar con una cabina de pintura pues es el mejor camino para tener una atmósfera controlada que asegure la ausencia de partículas suspendidas en el aire (que contaminan el proceso) y que, gracias a su temperatura mayor y estable, permite acelerar los procesos de aplicación y secado.

Sin embargo, la práctica ha demostrado que aún el mejor taller de colisión tiene limitaciones en sus zonas de preparación pues están expuestas a las variaciones climatológicas y de temperatura según la altura sobre el nivel del mar. Al fin y al cabo, así como no es lo mismo preparar superficies en un día soleado que en otro lluvioso, tampoco lo es hacerlo en Barranquilla que en Bogotá.

Por cierto, según el departamento de Talleres de Cesvi Colombia “las variaciones en las condiciones climáticas afectan los procesos de pintura, lo cual se evidencia en los efectos que pueden tener en la productividad de las operaciones, defectos en la calidad de las capas y dificultades en los procesos.

“Para equilibrar las operaciones y los resultados anteriores -continúa el ingeniero- en el mercado hay catalizadores y disolventes que están diseñados para trabajar con determinados productos, dependiendo de las temperaturas y condiciones en las cuales se vayan a utilizar, de manera que se logre controlar hasta cierto punto el desempeño de los mismos y equilibrar la productividad para que los talleres, en su proceso de aplicación, no tengan mayores variaciones.”

Los diluyentes

Según un importante proveedor de esta tecnología, “un diluyente es una mezcla de solventes especialmente balanceada para que la pintura alcance las mejores cualidades durante la aplicación y las mejores características de película una vez aplicada.”

Técnicamente hablando, un diluyente permite ajustar la viscosidad de la mezcla y, por lo tanto, su fluidez. Se utiliza de manera complementaria con el catalizador y, entre más alta la temperatura del medio ambiente, más lento debe ser el disolvente, y viceversa.

El punto es que todos los fabricantes de pintura desarrollan sus productos teniendo en cuenta la composición de sus propios diluyentes y, por lo tanto, aunque parezcan similares, pueden obtenerse resultados muy diversos usando diluyentes que no tienen en cuenta las particularidades del producto.

Estas variaciones van desde la modificación leve de propiedades de la pintura hasta la generación de defectos graves en la película, que pueden manifestarse en forma inmediata o a largo plazo, pudiéndose producir cambios fundamentales en el producto, aunque no sean visibles en el momento de la aplicación.

No todos los diluyentes tienen el mismo poder de dilución; por lo tanto, con idénticas cantidades de diluyente se obtendrán distintas viscosidades de aplicación. Esto sucede porque no todos los productos que parecen similares utilizan las mismas resinas (componentes formadores de la película) y por lo tanto la disolución efectiva de las mismas puede requerir diferentes solventes.

Es decir, que el poder de dilución de un diluyente (mezcla de solventes) dependerá no sólo de la composición del diluyente sino también, y fundamentalmente, de la del producto.

Al ser distinta la composición, también será distinto el secado del producto aplicado, llegándose, en casos extremos, a presentar incompatibilidad entre los diferentes elementos que componen la pintura.

En el caso de los productos con pigmento (colores bicapa y poliuretánicos), debe destacarse que tanto los pigmentos comunes como los metálicos (aluminios) y los perlados, se encuentran suspendidos en la pintura líquida gracias a la protección y a la estabilidad que le aportan las resinas y dispersantes.

Esta protección puede verse seriamente afectada por cambios en la composición del diluyente, pudiéndose producir aglomeraciones o separaciones (ya sean perceptibles o imperceptibles) de las partículas. Dichos cambios en la pintura generarán diferencias de color, disminución de poder cubriente y hasta puede hacerse muy notoria la aparición de grumos de pigmentos.

Un detalle no menor es que la evolución tecnológica de pinturas y diluyentes tiende a minimizar el impacto en el medio ambiente y en la salud. Es por ello que no es raro encontrar en thinners y diluyentes de baja calidad, componentes perjudiciales que hoy tienden a ser reemplazados por otros mucho menos riesgosos para la salud del aplicador.

Los catalizadores

Un catalizador es una sustancia que acelera alguna reacción química. En el caso del pintado de automóviles, es un endurecedor de la mezcla, lo cual acelera o ralentiza el tiempo de secado de la misma y así aumenta la rentabilidad del taller.

Tal como en los disolventes, los catalizadores vienen de diversas características técnicas. Por esta razón se debe verificar tanto su origen como su compatibilidad con los productos de pigmento con que se piensa usar. Dicen los proveedores de esta tecnología que, dados sus componentes especiales, son altamente incompatibles entre las diferentes marcas y tipos, al punto de que no hay margen de error.

En consecuencia, es importante fijarse en que las marcas de los sistemas de pintura y el catalizador (y, claro está, el disolvente) sí sean compatibles y, además, si están formulados para pigmentos bicapa (sea metalizado o perlado) o para poliuretano.

Así mismo, los proveedores de esta tecnología los ofrecen para un secado lento, mediano y rápido, característica que hay que contrastar con la compatibilidad del producto que se quiere acelerar. Como regla general se establece que entre más alta la temperatura del medio ambiente, más lento debe ser el catalizador utilizado y viceversa.

En resumen, básicamente todo el proceso de pintado se controla con los catalizadores y los disolventes: por ejemplo, un disolvente lento se adapta a las condiciones de zonas cálidas; un disolvente mediano, para uso en zonas templadas; y el disolvente acelerado, para uso en zonas frías.

Así mismo hay catalizadores lentos para zonas cálidas: catalizadores medianos, para zonas frías; y rápidos, para trabajos en temperaturas por debajo de lo normal (entre 8 – 10 °C).

Encuentre más información sobre los productos que se emplean en condiciones de calor extremo, las aplicaciones y los defectos más comunes por altas temperaturas en www.revistaautocrash.com

Por Cesvi Colombia

 

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