Los vidrios de los vehículos también se reciclan

Desde el año pasado Cesvi Repuestos lleva un proceso en el país.

El proceso de elaboración del vidrio es algo que parece mágico. Tres materias primas minerales básicas -arena, caliza y feldespato- se funden en un horno, se convierten en líquido y se moldean de acuerdo con miles de opciones, que abarcan desde simples frascos hasta botellas con formas sofisticadas.

En el caso de los vidrios para los vehículos, al proceso se le adiciona un paso denominado ‘laminado’, que adiciona una especie de plástico con el objeto de evitar que en caso de rotura los pedazos salgan volando y terminen en la cara de alguien.

Cuando un vehículo termina su vida útil, en Colombia solía suceder que sus vidrios terminaban en los botaderos.

Y para los talleres y centros de tratamiento, como es el caso de Cesvi Repuestos, los cristales que están en desuso, sea porque se encuentran rotos o en mal estado, resultan todo un encarte, sobre todo por el espacio que requieren para su almacenamiento. Se considera que un proceso responsable de desecho de los mismos cuesta aproximadamente 100 mil pesos el metro cúbico (m3).

La buena noticia es que desde el año pasado los vidrios de los carros ya se están reciclando gracias a un proceso que lidera Cesvi y que involucra un gran componente ambiental ya que sus materias primas de los vidrios no son renovables y su extracción indiscriminada genera un efecto nocivo en el entorno.

En un automóvil convencional se reciclan entre 35 y 40 kg de vidrio, cifra que aumenta hasta 60 kg cuando se trata de camionetas. En el caso de Cesvi Repuestos, minuciosamente se examina cada cristal para determinar si está de condiciones aptas para regresar al mercado, mediante la venta como repuesto usado.

De no ser así, panorámicos, ventanas y ventanillas ya desechados se trasladan a un gestor ambiental, que se encarga de picarlos para separar el plástico del vidrio, que una vez hecho casi polvo se denomina ‘casco’. Al ser 100 por ciento reciclable, el casco tiene la ventaja de reducir drásticamente la cantidad de energía que se necesita para producir el vidrio nuevo.

Casco a bordo, se transporta esta vez a la planta de Peldar en Zipaquirá, Cundinamarca, donde se usa exclusivamente para la elaboración de botellas color ámbar o verde, comunes en las cervezas y otros licores. Esto porque al contener serigrafías (pinturas especiales sobre todo en los bordes) los vidrios de los carros producen un casco de cierto color verdoso, que no se puede utilizar para cristales totalmente transparentes.

Por eso cada vez que se tome una cerveza mírela bien y recuerde que su vidrio pudo haber existido antes en un vehículo. Y tómesela con gusto, porque si es así, se trata de una botella reciclada que puso un pequeño grano de arena para dejarles a sus hijos un mundo mejor.

 

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