¿Sabe cuándo cambiar las llantas de la moto?

Por más avances tecnológicos que impriman las llanteras a sus productos, las llantas basan su principio de funcionamiento en la mayor o menor fricción que ofrezcan sus diseños y compuestos. Incluso aquellas de excelente durabilidad y tecnología de última generación necesitan ser reemplazadas en algún momento, sea por daños, desgaste o envejecimiento.

Hay cinco situaciones límite de las llantas que afectan la seguridad en el tránsito: daños, perforaciones, envejecimiento, desgaste y desgaste anormal.

Daños. Las llantas pueden dañarse gravemente si se golpean, por ejemplo, contra un bache u objeto puntiagudo. Si aparece alguna perforación, corte o deformación, un especialista determinará si el daño puede repararse o no. Los daños que no pueden repararse son las perforaciones en el costado, los rines deformados, el caucho o las lonas despegados o con pliegues, y deterioros provocados por productos corrosivos.

Perforaciones. Por más resistentes que sean las llantas modernas, las perforaciones suelen ser inevitables. Ante una perforación un buen llantero especialista analizará si se desencadenaron otros daños ocultos que impiden la reparación de la llanta. Ante un pinchazo, para garantizar la seguridad de todos, hay que salir del camino y detenerse en un lugar seguro; apagar el motor y encender las luces de emergencia; ubicar un triángulo de señalización a 100 m de la moto, en el costado de la carretera, u otro objeto que permita la visibilidad de la moto a otros vehículos; llamar al servicio de ayuda para trasladar la moto a reparación; o, en su defecto, utilizar una lata de aire con sellador para rodar con mucha precaución hasta el taller más cercano.

Envejecimiento. Diversas situaciones afectan la durabilidad de las llantas: temperatura, mantenimiento, condiciones de almacenamiento, velocidad del vehículo, presión y hasta el estilo de conducción. Como las llantas no poseen un tiempo de vida previsible, es importante estar siempre atento a las señales de envejecimiento, por ejemplo, grietas de caucho y deformaciones. Después de cinco años o más en uso, las llantas deben ser inspeccionadas como mínimo una vez por año.

Desgaste. Para saber si las llantas están gastadas y deben ser reemplazadas, basta con ubicar el indicador de desgaste entre las ranuras principales; cuando la superficie del caucho del costado llegue al mismo nivel que los indicadores, la profundidad de esta región se encuentra cerca del límite de seguridad de 1 mm; para mayor seguridad, se recomienda cambiar las llantas antes de llegar a esta profundidad. De lo contrario, la motocicleta no tendrá la adherencia necesaria, principalmente en las superficies mojadas.

Para evitar el desgaste irregular es importante mantener al día el estado de los amortiguadores y de los frenos, y realizar la alineación y el balanceo. En cualquier caso, es importante cambiar las llantas al mismo tiempo, así una de ellas esté más gastada que la otra. Lo más importante es que la llanta delantera esté en perfecto estado, ya que es el que soporta la mayor parte de la carga y el frenado.

Desgaste anormal. En este caso, el desgaste ocurre en zonas aisladas de la llanta – normalmente en el centro o en los costados – e indican problemas en la alineación, balanceo, suspensión o en la presión de inflado de las llantas. Cuando el desgaste es en una de las zonas laterales, la rueda está desbalanceada o mal alineada; si es desgaste en ambos laterales, las llantas tienen poco aire; y si el desgaste es a lo largo de la superficie central, las llantas están infladas en exceso.

Dice la Norma…
Según la Norma Técnica Colombiana 5375, numeral 7, acerca de la Revisión Técnico-mecánica para motocicletas y motociclos, se debe tener en cuenta el apartado referente a rines y llantas en cuanto al tipo de afectaciones para solicitud de cambio de rines o neumáticos. Mediante inspección sensorial, se busca detectar:
1. Falta alguna de las tuercas, en cualquier rueda de la motocicleta
2. Deformaciones en cualquiera de los rines
3. Fisuras en cualquiera de los rines
4. Despegue o rotura en las bandas laterales de una o más llantas
5. Protuberancias, deformaciones, despegue o rotura en la banda de rodamiento de una o más llantas
6. Profundidad de labrado en el área de mayor desgaste de cualquiera de las llantas de servicio, menor a 1 mm o inferior a las marcas especificadas por los fabricantes.

Por Cesvi Colombia

 

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