Ford Mustang Mach 1, cinco generaciones de emociones

El solo nombre, Mach 1, pone a ‘volar’ la imaginación y a recordar al estadounidense Chuck Yager, el hombre que se atrevió a desafiar la barrera del sonido, pilotando el recordado Bell X-1 de color naranja, rondando los 1.230 kilómetros por hora, un 14 de octubre (1947), martes para ser más exactos. Dos décadas después, 21 años para ser más explícitos, Ford quiso rendir un homenaje a ese acontecimiento con la concepción de un ‘ejemplar’ capaz de desafiar a los superbólidos de la época: el Mustang Mach 1.
Fue así como Ford le dio vida a este automóvil en 1969, estableciendo 295 récords de velocidad y resistencia, en el desierto de sal de Bonneville, y convirtiéndose en un modelo triunfador en los Campeonatos de Rally de Fabricantes de la SCCA.
Una gran responsabilidad que ha llevado con orgullo y que hoy se mantiene con la llegada de la quinta generación, una edición limitada que respeta la genética de sus antecesores, pero que trae consigo la evolución lógica y esperada por todos los amantes de la marca y en especial de los fieles seguidores del Mach 1.
El Ford Mustang Mach 1, sin duda alguna, evoca sentimientos, despierta emociones y denota velocidad. Es un vehículo, como todos los llamados ‘muscle car’, que impacta y que difícilmente, por su estética, pasa desapercibido, pues es un generador de miradas e imán en atenciones.
Pero claro, siempre se querrá saber qué es lo que guarda bajo su capó, y cuál es la propuesta de sus creadores. Y generalmente, como tiene que ser en este tipo de modelos de calle, con vocación pistera, no hay frustraciones. Y no las pueda haber porque al destapar la tapa queda al descubierto el propulsor más poderoso de la marca del óvalo, unV8 de 5.0 litros que está en capacidad de desarrollar 480 caballos de potencia a 7.000 revoluciones por minuto y un torque de 569 Nm a 4.600 vueltas.
Los románticos quisieran tener a disposición una caja manual, pero el no tenerla no es para lamentos, pues ofrece una transmisión automática de 10 marchas, la cual puede ser operada por medio de las levas del timón. Pero además, la misma permite al conductor optar por cinco modos de manejo diferentes (Normal, Deportivo, Nieve/Humedad, Pista y Cuarto de Milla).
Cuando se tiene a disposición todo ese poderío también hay que pensar cómo el vehículo se ‘agarra’ mejor a las superficies, y en ese apartado quienes tienen esa tarea no dejan ningún detalle al azar y acuden a todos sus conocimientos y a las tecnologías disponibles para lograrlo. Ejemplos sobran: un sistema de amortiguación MagneRide, cuyo campo magnético se ajusta 1,000 veces por segundo, alineando las partículas en los amortiguadores individuales, haciéndolos más firmes o suaves para una experiencia de manejo mucho más cómoda; un diferencial de deslizamiento limitado Torsen, que en palabras castizas lo que hace es garantizar una tracción equilibrada en las llantas traseras, es decir, mucho más control cuando se lleva al límite en la pista.
Y hay más: exhosto de desempeño con válvula activa; calipers de freno delanteros Brembo con seis pistones (naranja para la versión Gris Acero y para las otras rojo), pues así como tiene una gran capacidad al acelerar, también la debe tener al momento de la frenada; un eje de dirección más rígido; dirección asistida electrónica (EPAS); barras estabilizadoras y resortes delanteros más rígidos; y un sistema de enfriamiento con un radiador de 36mm y enfriadores de aceite del motor de aire (transmisión y diferencial trasero).
Y ni siquiera habría que sugerirlo. En un ‘supercar’ aquello de la ‘pinta es lo de menos’ no opera y lo visual también se hace fundamental, porque se está hablando de exclusividad y deportividad. Por ello, sus ingenieros y diseñadores, jugaron con el viento, garantizando un comportamiento destacable en materia aerodinámica. Sobresale, como siempre, porque es algo genético, la entrada de aire en el capó que optimiza el rendimiento en pista, pero al mismo tiempo le aporta un aspecto más agresivo, teniendo como complemento el spoiler trasero.
Frontalmente tiene carácter y eso se logra gracias a la nueva parrilla que respeta sus orígenes, con una malla tridimensional, nariz de tiburón, splitter, elementos de lámparas ficticias y la insignia de diseño magnético de bajo brillo del pony centrado en la rejilla. También respeta las franjas laterales reflectivas y las del capó y calza llantas oscurecidas de 19”.
Interiormente sigue la misma línea, con un panel de instrumentos con detalles en aluminio, asientos delanteros de cuero en color negro con una delicada línea heredada de los Mach 1 y a eso le suma una pantalla LCD de 12.3 pulgadas en la que se pueden visualizar diferentes opciones, dependiendo del tipo de manejo que se escoja. Y como es exclusivo, una insignia de Mach 1 grabada con una única numeración.
La seguridad no hay que dejarla atrás y también, teniendo en cuenta su poderío, debe superar cualquier expectativa. Es así como ofrece sistema de sujeción de cinturón de seguridad de tres puntos para todas las posiciones de asientos; ocho airbags (delanteros dobles, laterales tipo cortina, laterales de tórax y dos de rodilla uno para el conductor y otro para el pasajero); AdvanceTrac con Control de Estabilidad Electrónico (ESC); Sistema MyKey; y Sistema de Alerta Post-colisión (SOS).
Y algunos desarrollos, propios de la modernidad y enfocados en asistir al conductor, igualmente disponibles: Alerta Anticolisión, Sistema de permanencia en el carril, luces altas automáticas, sistema de monitoreo de presión de llantas y el sistema de monitoreo de punto ciego BLIS con alerta de tráfico cruzado, entre otras cosas.
Precio, también un desafío: $234.990.000

























