El volante Peugeot, de simple manillar a equipamiento multifunción

A primera vista, el volante es el órgano mecánico que menos ha evolucionado desde los orígenes del automóvil, tanto en su forma como en su función. Sin embargo, nunca ha dejado de evolucionar, ni de intentar escapar a su forma circular.

Muy sencillo en sus inicios y centrado en el control de la dirección, poco a poco, se ha ido haciendo más complejo. Va tomando volumen e incorporando múltiples funciones secundarias: claxon, mandos de la radio, de regulación o limitación de velocidad, cambio de velocidades, airbag… El material del volante también evoluciona. Su armazón, inicialmente de madera, pasa a ser de acero, después de aluminio, y finalmente de magnesio.

El primer volante aparece en julio de 1894, a bordo del Panhard 4 CV de Alfred Vacheron que participó en la carrera París-Rouen, organizada por Pierre Giffard, periodista del rotativo Le Petit Journal, un diario parisino publicado entre 1863 y 1944. Más que una prueba deportiva se trataba de un gran impulso publicitario para un invento muy reciente: el automóvil. Entre París y Rouen, un trayecto de un centenar de kilómetros, los vehículos propulsados por un motor de explosión debían mostrar su resistencia.

Equipados con un manillar, los vehículos PEUGEOT, de 2 velocidades y con 4 cilindros, parecían simones motorizados. En otros automóviles, los pasajeros se sentaban frente a frente, como en una carroza. Globalmente, a los constructores les costaba alejarse del diseño de los coches de caballos.

La marca llevó la innovación aún más lejos al lanzar, en 2012, en la primera generación del PEUGEOT 208, un habitáculo revolucionario organizado alrededor de un volante compacto, una pantalla táctil y un cuadro de instrumentos elevado: el PEUGEOT i-Cockpit® diseño único patentado por la marca.

Como elemento central, el volante compacto hace más fácil la maniobrabilidad y multiplica las sensaciones de conducción. Al exigir una menor apertura de los brazos, se reduce la amplitud de los movimientos al maniobrar, lo que refuerza la rapidez y la agilidad del conductor, ofreciéndole además una posición más relajada.

Por ejemplo, el PEUGEOT 2008, el cuál proporciona una experiencia única que le hizo cambiar el concepto a los conductores de lo que es conducir un vehículo. Se presenta una posición de conducción innovadora y estructurada en torno a un volante con dimensiones reducidas, la central multimedia se acerca al conductor y el pasajero, y todo el resto se ha pensado para que se tengan las principales funciones del carro al alcance de sus manos.

El cuadro de mandos a la altura de la mirada del conductor permite mantener los ojos en la carretera y concentrarse en su trayectoria. Esta posición ergonómica, posible gracias al pequeño tamaño del volante mejora el confort del conductor reduciendo la fatiga, una pantalla que agrupa intuitivamente todos los controles de confort (radio, aire acondicionado, etc.) y permite un control natural de todos los equipamientos del vehículo.

Millones de clientes se han beneficiado del emblemático PEUGEOT i-Cockpit® incorporado a los modelos más vendidos de la marca. Todas las encuestas realizados a clientes lo demuestran: conducir un PEUGEOT i-Cockpit® es una experiencia gratificante y estimulante.

Por eso ha evolucionado este concepto como el principal signo distintivo de las creaciones recientes de la marca del león, pasando de ser un simple manillar a ser el mejor aliado a la hora de conducir.