Toyota Fortuner Gazoo Racing-Sport, más emocional

La Toyota Fortuner tuvo una razón de ser y su objetivo principal, cuando vio la luz en 2005, era conquistar los llamados mercados emergentes. Esa fue la visión de la japonesa, que se atrevió a ponerle el apellido “Urbana” a una de sus versiones. Se trataba de un modelo más citadino, que tomaba cierta distancia de las camionetas tradicionales, ofreciendo incluso una tracción 4×2, un motor de gasolina de 2.7 litros y la posibilidad de transmisión mecánica y automática. En otras palabras, una Toyota más accesible para quienes soñaban con convertirse en ‘toyoteros’, aunque un poco alejada de las poderosas todoterreno.

Un auto que en un comienzo fue difícil de entender, pero que poco a poco se fue ganando su espacio, pues se convirtió en una alternativa interesante en el segmento de las SUV familiares de siete puestos. Y si bien el abanico de posibilidades permitía otras alternativas, con motorizaciones diésel y tracción 4×4, la llamada “Urbana” terminó por ganar la partida y darle la razón a quienes apostaron por esta propuesta que rompía paradigmas.
Se pude decir que la Fortuner, como cualquier vehículo, fue madurando con el correr de los años, con un llamado cambio de cara en 2011, o para sonar más sofisticado ‘face-lift’, con una propuesta mucho más agresiva y moderna a partir de 2016, fecha en la que en algunos países se dieron a la tarea de posicionarla como SW4, entre ellos el colombiano.

Pero ahí no pararon los buenos sucesos para la Fortuner o SW4, como la quieran llamar, pues en este 2022 Automotores Toyota Colombia (ATC), su representante en el país, le dio un nuevo espaldarazo al incluir dentro de su portafolio une versión que pertenece a la familia Gazoo Racing, que involucra modelos de altas prestaciones, con la adrenalina propias de los autos de competición.

Así las cosas, se abre un nuevo espectro para esta camioneta de siete puestos, con la versión GR-Sport, una SUV más emocional, si se quiere ver de esa forma, que con algunos elementos distintivos y de desempeño, busca cumplir con la premisa de Toyota de “ofrecer autos cada vez mejores”.
Es una Gazoo Racing y eso queda en evidencia, con aspectos estéticos y desempeño. En materia de “pinta” no queda ninguna duda de que se está frente a una Fortuner diferente, con un carácter más deportivo, que es la esencia de ser de un modelo que lleva impreso el logo GR¬-S, el cual se replica en diferentes zonas del exterior e el interior, como en el frontal, los laterales, los rines, la parte trasera, el timón, los tapetes, la palanca de cambios y el tapizado.

Su conjunto óptico acude a la tecnología LED, en tanto que los bómperes trasero y delantero (color de la carrocería) tienen un diseño Gazoo Racing. Además, como distintivo, si se compara frente a los modelos convencionales, la tapicería, el volante y otras molduras cuentan con costuras de color rojo, un elemento que refuerza el concepto de deportividad. El cuero y elementos que simulan el carbono hacen parte de un interior, que se torna agradable y acogedor.

Mantiene su comodidad interior y de igual manera las sillas plegables de la tercera fila en los laterales, en tanto que en materia de dimensiones no presenta variaciones, pues estamos hablando de una camioneta de 4.795 mm de largo, 1.855 mm de ancho, 1.835 mm de alto y una distancia entre ejes. Otras cifras que merecen mención, teniendo en cuenta que estamos hablando de una 4×4 de alto desempeño, es su altura con respecto al piso (279 mm), además de un ángulo de entrada de 29 grados y uno de salida de 25.

En motorizaciones, si se está al frente de un Gazoo Racing-Sport, también debe haber alguito de más. Y la Fortuner palpita gracias a un motor diésel de 2.700 centímetros cúbicos de 201 caballos de potencia a 3.400 revoluciones por minuto y un torque de 500 Nm el cual se puede sentir entre los rangos de las 1.600 y 2.800 rpm, lo que quiere que decir que la conexión entre el acelerador y la respuesta es casi que inmediata. Este motor se acopla a una transmisión automática secuencial de seis velocidades y claro, no se podría concebir la ausencia de las levas en el timón, porque es algo casi que mandatorio cuando se pone como protagonista a la deportividad. Viene con tres modos de manejo: Eco, Power y normal.

Reiteramos, es una 4×4 (Part Time), es decir, que el conductor tiene la potestad de activar o desactivar esta función, de acuerdo con las necesidades y si es de su preferencia transitar en la ciudad en las autopistas con la tracción 4×2. Eso sí, la suspensión va un poco más allá: la delantera es monotubo de doble horquilla con resortes helicoidales, mientras que la trasera es monotubo de cuatro articulaciones con resortes helicoidales. El sistema, además, cuenta con la tecnología Pitcha and Bounce, un desarrollo que busca mitigar los impactos del auto sobre la carretera y de esta manera evitar que los mismos se trasladen al habitáculo. En esencia, comodidad interior.
En seguridad ofrece siete airbags, cuenta con control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistencia en pendiente y descensos y el llamado autoblocante o LSD, de gran ayuda en condiciones extremas o cuando una de las ruedas pierde tracción.

En infoentretenimiento Toyota ha ido evolucionando, pero sigue siendo racional en este aspecto, sin acudir a las exageraciones. En efecto, equipa una pantalla de fábrica de ocho pulgadas, compatible con Apple Car Play y Android Auto, algo que casi la totalidad de modelos que se venden en Colombia ofrecen. Eso sí, para los amantes del sonido, ofrece un sistema JBL con 10 parlantes y un subwofer.

La Fortuner Gazoo Racing-Sport, un modelo que conserva la funcionalidad, pero que como todos los modelos de la familia, expresa exclusividad y deportividad.

Por Juan Carlos Salgado Jaramillo