Una feria más que salón…

A las cosas hay que llamarlas por su nombre y por eso cuesta entender por qué no se le da el uso adecuado a las palabras y más cuando si se hace de manera correcta se obtienen beneficios. De un salón se dice que es una “exposición pública, generalmente organizada por los fabricantes de diferentes productos o sus representantes”, mientras que cuando se habla de ferias hay que hacer un viaje a la Edad Media y a los “sitios mercantes levantados de manera temporal en un espacio fijo dentro de las principales ciudades de Europa,  con la finalidad de facilitar el comercio de productos locales y procedentes de otras localidades”.
Teniendo en cuenta lo anterior la pregunta que surge es cuál es el objetivo primordial de las marcas de automóviles para congregarse en Corferias. ¿Exponer o vender? En ese orden de ideas y teniendo en cuenta que el sector vive un momento coyuntural, hay que echar mano de todos los recursos, incluso al de la semántica, que como pudimos apreciar es muy clara.
Si esta tribuna estuviera en la otra orilla y mi oficio fuera el de comercializador de automóviles, alzaría la voz y pondría mi punto de vista sobre la mesa. Y mi argumento principal es que cuando me hablan de una feria inmediatamente la conexión de la palabra con mi cerebro me invita a comprar, o por lo menos a pensar que en ese lugar voy a encontrar las mejores condiciones para obtener un determinado producto.
Dirán los defensores y podrán tener razón, que el nombre es lo de menos y que al fin y al cabo ya existe una costumbre y para refutar mi argumento bien podrían decir que yo me llamo Juan Carlos y no Epaminondas y que así me conoce todo el mundo. Pero en aras de mi defensa yo, terco cuál más, diría que cuando me hablan de salón mis expectativas son más grandes y esperaría ver en el recinto los últimos desarrollos de las marcas y una puesta en escena que me muestre lo que cada una de ellas representa para el sector.
De hecho, pienso que en años pasados se hizo un ejercicio interesante, en el que se logró combinar a la perfección las ventas con la imagen de marca, por lo que se logró construir un salón bonito y digno de ejemplo. Pero tras la pandemia las cosas cambiaron y a las marcas se les hace muy difícil mantener esas inversiones millonarias para mantener ese formato que mereció aplausos y reconocimientos.
Pero desde el año pasado, y eso hay que reconocerlo, se logró un esquema favorable, más igualitario y enfocado en la razón de ser del certamen, las ventas, algo que se va a replicar y de seguro con ciertas mejorías, en este noviembre de 2024. En conclusión, pienso que estamos frente a una muy buena feria, con oportunidades inmejorables para obtener un vehículo y por eso vale la pena echarse la pasadita por Corferias, pues allí el interesado en ‘ponerse’ las cuatro ruedas tiene la posibilidad de comparar las diferentes ofertas del mercado.
Pero si el objetivo es ver prototipos futuristas y una puesta en escena descrestadora para tomarse fotos y subir a las redes, quizás este no sea el lugar. Estoy seguro de que en estos días de ‘feria’ las marcas no quieren la visita de la familia ‘Miranda’, sino de compradores efectivos que les permitan tener un cierre de año más tranquilo. Así que bienvenidos a la Feria del Automóvil, del 6 al 17 de noviembre, en el recinto de Corferias….
Juan Carlos Salgado Jaramillo
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