El LR02 de Leal, a la pista en Tocancipá

En la nariz o morro del LR02, el segundo hijo de Ómar Julián Leal, destaca el número 444. Y tiene una razón de ser, pues le recuerda que con el número 4 tuvo su mejor temporada en la GP2 y que de igual manera fue en 2014, un 9 de julio para ser más exactos, cuando tuvo el privilegio de conducir por primera vez un Fórmula Uno y lo hizo al mando de un Caterham, en el mítico e histórico circuito de Silverstone, en Inglaterra, considerado por mucho la meca del automovilismo.

Quería usar ese mismo número en el Campeonato Nacional de Duración, que se inicia mañana en el Autódromo de Tocancipá, pero no estaba disponible, así que se fue por partida triple y es así como su creación y la de todo el equipo del Leal Race Cars girará oficialmente con el 444, lo de que por sí es un gran paso para el automovilismo colombiano, pues se abre una nueva ventana para jóvenes pilotos que sueñan con convertirse en figuras en el concierto internacional.

Y es que más que correr y ser parte de uno de los eventos más importantes del calendario nacional, el objetivo de Ómar Julián Leal es precisamente compartir toda su experiencia en las diferentes pistas y categoría del mundo y ponerla a disposición de quienes desean ser parte del apasionante mundo de la velocidad.

De hecho, dentro de la estructura del Leal Race Cars, el llamado Simracing, un punto de partida para conocer los secretos de la disciplina a través de simuladores y la puerta de entrada y la base de su academia (Leal Academy), por la que ya han pasado un buen número de pilotos.

A Ómar Julián se le ve feliz, porque el LR02 es un paso muy importante, pues “es un carro al que le hemos trabajado mucho y en el que todas las personas involucradas han puesto lo mejor. Uno siempre debe ponerse metas grandes, no rendirse y se resilientes. Esta es una partecita de nuestro sueño y todavía nos queda mucho camino por delante”, dice el ahora director del Leal Race Cars, quien para esta primera carrera estará acompañado por Felipe Gil, uno de los pilotos que ha hecho la transición de los simuladores a la pista y quien ya ha saboreado las mieles del éxito en el Autódromo de Tocancipá.

Aunque todo comenzó hace nueve años con el LR01, un auto más potente y con mayor proyección internacional, el Leal Race Cars se dio a la tarea de construir un auto más sencillo, acorde con las exigencias y posibilidades de lo que se vive en el país. “Trabajamos con una estructura tubular y con páneles de aluminio. Es como un Fórmula, pero buscando mayor seguridad, decidimos cerrarlo. Es un auto que ya está homologado para la categoría Fuerza Libre. Cuenta con alerones regulables adelante y atrás y por debajo tiene un gran efecto suelo. CUple con todos los esquemas de seguridad, que es algo muy importante para nosotros”, destaca Ómar Julián Leal.

Aunque es un modelo que demuestra las capacidades de los colombianos, especialmente del diseñador e ingeniero Jonathan Aguilar, también ha contado con el concurso y experiencia de Adamo Reggiani y Bastien Hanouet, quiens e han destacado en la F1 y en las competencias de duración.

Otras de las características técnicas del LR02, complementa Leal, son “la suspensión de doble tijera, que permite un mayor control y precisión en las curvas, frenos de la marca estadounidense Wilwood, llantas slicks Michelin y un motor de 1.340 centímetros cúbicos, con una caja secuencial de seis velocidades, el cual puede desarrollar 198 caballos de potencia”.

Además, como director de carrera estará Felipe Porras, quien es un convencido que en Colombia se pueden hacer cosas importantes y quien además piensa que “una de las cosas importantes del equipo es que sus pilotos “se destaquen dentro y y fuera de la pista, con un gran compromiso social y personal”, como es el caso de Fabián Buenaventura, quien a pesar de vivir en Estados Unidos, decidió darle el sí al proyecto y quien se puede convertir en pieza importante para mostrar lo que se está haciendo en Colombia en ese país, y el joven Sebastián Blanco, quien se destacará en los karts y ahora tendrá la posibilidad de subir un escalón en su carrera deportiva.

“Hay que soñar en grande”, dice Leal, “y por qué no pensar en un corto tiempo en más LR02 en el Autódromo de Tocancipá. Dimos el primer paso y no es fácil, pues nuestro carro puede tener un costo de 65.000 dólares, pero no es imposible”.

Se vale soñar en grande…

 

 

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