“La Fórmula Uno podría ser en 2027”: Sebastián Montoya
“Lo mejor todavía no ha llegado”… Esa frase dicha por Sebastián Montoya deja las puertas abiertas y da para pensar que hay un buen futuro por delante. La Fórmula Uno sigue siendo su meta, pero es consciente de que todavía queda un buen camino por transitar y que por el momento su futuro inmediato y lógico es hacer una temporada más en la Fórmula 2. Primero porque hay de por medio la superlicencia, que se obtiene tras lograr buenos resultados en esta categoría, y segundo porque piensa que los asientos disponibles se moverán en 2027, cuando quizás pilotos como Fernando Alonso y Lewis Hamilton, solo por mencionar dos nombres, pueden dar un paso al costado para darle vía libre a las nuevas generaciones.
Aunque al colombiano le gustaría poder competir frente a ellos, especialmente frente al español, que ahora es el encargado de manejar buena parte de su carrera y porque como lo recuerda, “cuando yo nací él estaba celebrando su primer título mundial”.
Sebastián es un Montoya, de eso no queda la menor duda, pero es bien diferente a su progenitor en muchos aspectos. De hecho, él mismo lo dice con tranquilidad: “Soy más querido que él”, y tiene toda la razón, pues un aspecto que le costó a Juan Pablo, por su temperamento, fue el manejo de las relaciones fuera de la pista, o mejor, el entender que hay otros aspectos extradeportivos, como ruedas de prensa y compromisos con los patrocinadores, que cumplía a regañadientes, pues para él lo más importante era correr y ganar.
Es más alto y longilíneo, pues su padre apenas llegaba a los 1:70 metros, pero Sebastián pertenece a estas nuevas generaciones y supera esta estatura con tranquilidad. Es bien hablado y se expresa con una gran madurez y disfruta de cada momento de su vida con la mejor actitud y con una convicción envidiable. Es un joven como cualquiera, pero un profesional cuando de automovilismo se trata.
Admira a su padre y por eso siempre está atento a sus consejos, que han resultado fundamentales en este proceso. “Tengo la actitud ganadora de mi papá y él me ha enseñado lo agresivo que uno puede llegar a ser en la pista. Y siempre me ha dicho que si uno va a hacer algo en la vida tiene que hacerlo lo mejor que pueda. Pero hay algo que se ha ido despertando en mí y es correr con inteligencia. Hoy en día las carreras son muy diferentes y se deben tener en cuenta los compuestos de las llantas y que los autos son más pesados y cualquier detalle puede hacer la diferencia. No se puede pensar solo en el momento, sino lo que podría pasar en las siguientes 10 vueltas, cómo va a estar el comportamiento del carro y cómo se puede llegar al final en la mejor posición, porque las competencias no se acaban en el primer giro. La Fórmula 2 es como una piscina llena de tiburones en la que hay que sobrevivir”, expresó en rueda de prensa organizada por uno de sus patrocinadores en el país, Bon Bon Bum.
Está sorprendido por el cariño de los colombianos y recuerda que cuando de niño visitaban el país le sorprendía el interés que despertaba su progenitor, desde el mismo instante que llegaban al aeropuerto. “Al ver la pasión de la gente pensaba, uy, mi papá es bueno. A veces no me creo lo que está sucediendo conmigo, pero es impresionante ver cómo la gente me quiere y aprecia. Por eso trabajo duro en la pista y lo hago con disciplina, porque sé que cada día puedo ser mejor piloto”.
Sebastián recuerda que es un novato y que eso debe ser tenido en cuenta y hay algo muy importante que dice y que hace parte de su personalidad, pues afirma que “soy de las personas que piensa que uno nunca pierde, sino que siempre aprende. Si en una carrera no se dan las coas, pienso que en la siguiente habrá nuevas oportunidades. Fernando Alonos y mi papá están trabajando en mi futuro, que podría ser de nuevo con el equipo Prema, pero por los resultados también hay otros pilotos interesados”.
Se siente tranquilo y piensa que “tenemos mucho potencial. Los tres podios fueron muy especiales y esperamos tener un buen remate de temporada. Además, se logró el primer objetivo de superar a mi compañero (el italiano Gabriele Mini), que al comienzo de la temporada se veía más fuerte. Pero lo importante es que estoy disfrutando de todo lo que hago, y quizás ese es el secreto. Cada circuito nuevo lo veo como una nueva oportunidad para maximizar las cosas y ser lo más rápido posible, disfruto los viajes, el simulador, las ruedas de prensa y los compromisos. No soy un robot y, reitero, me estoy disfrutando cada momento de mi vida. Soy un privilegiado y soy feliz con lo que hago”.
Porque su objetivo y lo dice con seguridad es “convertirme en uno de los mejores pilotos de la historia”. El tiempo dirá si llega ese día y en caso de que así fuera, de seguro lo hará saboreando una Bon Bon Bum…