Autódromo de Antioquia, sin bandera verde

Quien esto escribe es un hombre de fe y de los que cree que las cosas son posibles y que con voluntad se pueden convertir en realidad. De hecho, y lo tengo que decir, cuando me refiero al Autódromo de Antioquia, que ha adoptado el nombre de Central Park o Parque Metropolitano Tulio Ospina, en el municipio de Bello, siempre ha tenido en mente un día soleado y colorido, en el que por fin los motores podrán rugir sin contratiempos y en el que espero poder estar presente.
El año pasado, en el mes de junio, don Hernán Cuartas, presidente del Club Ecoparmo, y uno de los abanderados de este gran sueño, y a quien vengo escuchando del tema desde hace más de tres décadas sobre el escenario, me invitó de manera cordial a conocer las instalaciones del autódromo, teniendo el privilegio de dar una ‘vueltica a la pista’ y tengo que confesar que me emocioné, no solo por el trazado, sino por todas las instalaciones (hablo de tribunas, espacio para pits, torre principal para las autoridades, sala de prensa, etc).
Inevitablemente hice comparaciones y confieso que sentí un poco de ‘envidia de la buena’, porque realmente es un lindo escenario para la práctica de los deportes a motor y para otra serie de actividades deportivas, como está planteado el proyecto. También fui contactado por don Ramiro Londoño, el presidente del Club La Montaña, y otro de los dirigentes de los deportes a motor en el departamento, quien se tomó su tiempo para compartir conmigo su visión de la historia.
Y aunque con algunas maneras diferentes de pensar y de ver las cosas, llegué a la conclusión que tanto don Hernán como don Ramiro, tenían el mismo objetivo, el de que por fin Antioquía tuviera su autódromo y no se quedara en promesas, al punto de convertirse en un ‘elefante blanco’, un calificativo doloroso y que sé no les gusta a los dos.
Pero el tiempo sigue pasando y la bandera verde sigue sin aparecer. En ese entonces, hace más de 15 meses, se me dijo que ya era cuestión de ajustes y que todo estaba en manos de Indeportes Antioquia y de poder agilizar unos recursos para ajustar detalles en materia de seguridad e infraestructura.
A los periodistas se nos ha enseñado que se deben consultar varias fuentes y que también debemos acudir a nuestras percepciones para ajustarse, en la medida de las posibilidades, a la verdad y a través de nuestro trabajo tratar de interpretar la realidad y lo que está sucediendo. De hecho así lo hice y también me comuniqué con autoridades políticas y con personas de la comunidad, que en este caso resultan muy importante, pues el autódromo comparte espacio con un buen número de unidades familiares.
Y se me vino a la mente el Autódromo de Codegua, en Chile, otro bello escenario que pude conocer en un lanzamiento de la industria automotriz y del que me contaron nunca ha podido ser utilizado para lo que fue concebido, la práctica de los deportes a motor. La razón: pobladores cercanos entablaron demandas, aduciendo que la pista atentaba contra su tranquilidad y derecho a descansar.
En ese sentido, sabemos que se ha hecho un trabajo de socialización con la comunidad y que la idea es integrarla con el escenario y que el objetivo es que ellos lo adopten como propio y que el autódromo, antes de ser una molestia, se convierta en un motivo de orgullo, como acontece en Sao Paulo y con el Autódromo de Interlagos.
Pero el tiempo pasa y los motores se mantienen en silencio y la verdad a uno le cuesta entender que a los paisas se les este quemando el pan en la puerta del horno.
Y las preocupaciones aumentan y más cuando ayer recibí la copia de un derecho de petición a la Gobernación de Antioquia, presentado por el Club de la Montaña, encabezado por don Ramiro Londoño. En él, palabras más palabras menos, y valga la redundancia, se pide que de una vez por todas se defina una fecha para la inauguración del autódromo, porque se le están dando largas al asunto y no hay claridad al respecto.
Están en juego muchas cosas, la más importante, es que en Bello hay una inversión de más de 40 millones de dólares y la ilusión de dirigentes, deportistas y muchas personas que de seguro se van a beneficiar con la apertura oficial del Central Park.
Desde esta tribuna esperamos que este derecho de petición tenga eco y que las respuestas aparezcan, porque hay que decirlo nuevamente, este año tampoco fue, y el ‘Autódromo veloz de los paisas’, como lo titulé hace más de 20 años, continúa a pasos de tortuga…