Las charlas tecnológicas de BYD, un buen paso

Quienes afirman que las canas, entre otras cosas, traen consigo sabiduría, no se equivocan. Decía mi abuela, con acierto, en su tono de matrona, “mijo, antes fijarse en los defectos y carencias de los demás, enfóquese en sus aciertos y capacidades”. Una frase sabia que debemos aplicar y que en caso de que fuera posible, doña Evelia Ulloa, les diría a quienes están al frente de una marca.

Para mí ella tiene mucha razón y pienso que un mercado tan competido ese es el camino y que la mejor manera de mostrar fortaleza es precisamente destacando lo que se tiene, claro, sin prepotencia, y dándole cabida a la humildad, y no centrándose en críticas de quienes hacen parte del mismo negocio. No hay que olvidar que nadie es perfecto.

Esta semana el Cuchenials recibió una invitación de la marca BYD, que es representada por Motorysa, a lo que ellos llaman “BYD Tech Talks”, que yo preferiría bautizar como charlas tecnológicas. No era en un salón especial, sino en el recibo de uno de los centros comerciales del norte de la ciudad, en donde además de los vehículos, están exhibiendo una batería Blade, explicándoles a los potenciales compradores muchos de los secretos de las nuevas tecnologías que involucran la electrificación.

En este orden de ideas, podría decir que BYD (Build Your Dreams) de alguna manera escuchó a mi abuelita y se dio a la tarea de mostrar sus adelantos tecnológicos, especialmente en lo que tiene que ver con sus baterías Blade y sus nuevas plataformas, haciendo énfasis en una Integración Vertical que le ha permitido disminuir los precios de las fuentes de energía y optimizar los precios en la cadena de producción.

No hay que olvidar que la génesis de BYD se dio en la fabricación de celulares y que gracias a este base y con mucha inversión en investigación, han dado pasos de gigante en la industria automotriz, al punto que hoy pueden decir con orgullo que se han posicionado como “líderes en tecnología de vehículos eléctricos e híbridos enchufables”, pese a ser una marca joven pues llegó al sector de los autos en 2003.

Dicen ellos en sus charlas que la clave de la Integración Vertical está en la capacidad de BYD de comprender el vehículo como un conjunto, entender sus partes y todos sus componentes en el proceso de fabricación. Es decir, se trata de integrar eficientemente todos los procesos industriales (sistemas electrónicos, baterías, materiales, motores y semiconductores, entre otros), sin depender de terceros.

Generalmente para un comprador hay muchas cosas de las cuáles no son conscientes, como le sucede al Cuchenials en muchos aspectos de la modernidad, pues se le hace difícil entender, por ejemplo, todo lo que hay detrás para poner a viajar la información e imágenes que creamos con pulsar una sola tecla.

Por eso, generalmente, el usuario o posible cliente se conforma con escuchar sobre la autonomía o el poder de aceleración de 0 a 100 kilómetros. Pero ojo, es importante conocer mucho más al respecto, pues quizás en este nuevo universo de la electrificación, uno de los aspectos que más se debe tener en cuenta es el de la seguridad y más cuando de por medio está una batería de generosas dimensiones.

Desde su llegada a la industria automotriz, BYD tuvo una visión clara. Amparada en su experticia como fabricante de baterías recargables para dispositivos móviles, se planteó desde el comienzo incorporar en sus modelos sus propias baterías. Y desde ese entonces tomó un rumbo diferente, pues mientras la mayoría le apostaba al Níquel en un 60 %, Cobalto en un 20 % y Manganeso en un 20 %), optaron por el Hierro y Litio), priorizando una mayor seguridad y menores costos de producción.

Hoy en día BYD habla con orgullo de las baterías Blade, que si bien muestran un gran desarrollo tecnológico desde 2020, se basan en las mismas premisas de sus predecesoras, la seguridad y eficiencia en costos. Y precisamente en sus charlas técnicas se están preocupando por mostrar lo que no se ve, pero que forma parte esencial de sus modelos y que a la hora de las decisiones pueden convertirse en argumentos. Blade Battery, dicen, redefinió los estándares de seguridad, durabilidad y rendimiento en la industria de las baterías.

Y aquí hay que ser un poco técnico y la innovación se debió a que a diferencia de las celdas cilíndricas o de prisma convencionales agrupadas en módulos, la marca desarrolló celdas largas y planas (similares a cuchillas y de ahí el nombre), logrando un aprovechamiento del espacio hasta un 50 % superior.

Para el usuario esta información puede resultar irrelevante o aburrida, como quizás este artículo (nos cuesta leer), pero en términos cristianos lo que la Blade está prometiendo una gran resistencia ante perforaciones, garantizando además mayor autonomía y durabilidad. No olvidar que un auto eléctrico la batería es como el corazón en los humanos. Las baterías Blade, entre otras cosas, gracias a su conformación, mantienen una temperatura estable en condiciones extremas, pero también han superado con creces las pruebas de aplastamiento y sobrecargas sin mostrar señales de incendio o explosión. En resumen, seguridad y tranquilidad para los ocupantes.

Otra bondad es que su diseño les permite a los diseñadores plantear un mayor espacio dentro del habitáculo y, como si eso fuera poco, gracias a la implementación de sus nuevas plataformas (ese es otro tema para profundizar después), hacen parte estructural de la carrocería y eso también, aunque no se ve y es transparente para el cliente, redunda en seguridad y también en un mejor aprovechamiento del espacio interior.

Con las charlas de BYD en los centros comerciales, todos aprendemos, pues no hay que olvidar que estamos frete a una tecnología que está dando los primeros pasos en forma masiva y que con el correr de los años y con los kilómetros recorridos, irá dejando enseñanzas…

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