El poder del futuro

Ojo. Esta opinión la emite un Cuchenials y por eso es importante tenerlo en cuenta, pues siempre lo he dicho, el tema no es de flecha sino de indio. Asistí ayer a Maloka a la presentación oficial de la marca china XPENG en el país (representada por Inchcape) y más que un lanzamiento de nuevos modelos, G6 y G9, me sentí en una presentación tecnológica, de software (conjunto de componentes lógicos, como instrucciones, programas, datos y reglas que permiten a una computadora o dispositivo electrónico funcionar y realizar tareas específicas…).

De hecho fueron claros y de entrada iniciaron la jornada con esta frase: “el poder del futuro, hoy”.
Y es que espero ser bien entendido, pues quien esto escribe asistió a los primeros lanzamientos de vehículos chinos en el país (no voy a dar nombres de marcas para no herir susceptibilidades) y de verdad eran modelos que dejaban mucho que desear.

Ruidos insoportables, desajustes por todos lados, dificultad para subir el ‘segundo puente’, filtraciones de agua, plásticos rudos, etc, etc, etc, que los dejaban muy mal parados frente a las marcas tradicionales.
De ahí ese estigma bien ganado, pues reitero y es mi opinión, cuando llegaron al país sus importadores pasaron por alto la calidad y eso les pasó factura.

La profesión me llevó a casi todos los salones internacionales y allí, junto con los colegas advertimos cómo jóvenes de ojos rasgados se camuflaban posando de ‘periodistas’ y tomaban fotografías de cada detalle de los lanzamientos mundiales, labor que les llevaba horas, dificultando nuestro trabajo. Luego, en poco tiempo, veíamos el anuncio de ‘réplicas’ y modelos que se parecían a los presentados en las citas internacionales, pero llevando el sello de sus marcas.

Afirmo yo que ese fue el primer paso para lo que se venía y que los chinos si bien daban a entender que solo estaban copiando, en su mente había algo bien diferente y era construir las bases para desarrollos propios.
El siguiente paso y lo digo con respeto, fue ‘robarse’ el talento de las marcas, conquistando con una buena suma de dinero sobre el escritorio a los mejores diseñadores en ingenieros de la industria.

Además, apalancados en el gobierno chino, hicieron grandes inversiones en centros de investigación y desarrollo, además de establecer alianzas o ‘join venture’, como dicen los que hablan enredado, con las principales marcas automotrices, por lo que no era raro escuchar que dicho modelo contaba con el apoyo o guardaba bajo su capó motores de marcas tradicionales.

Se pone uno a pensar y se da cuenta de que se trataba de un juego de ajedrez, moviendo cada ficha de manera estratégica y comienza uno a entender por qué los chinos, y no hablo de pelafustanes, hoy tienen en jaque a marcas poderosas y poco a poco han logrado penetrar los mercados internacionales, entre ellos el colombiano.

Y disculpen haberme apartado un poco del lanzamiento y de mi disertación inicial, pero a veces se hacen necesarios los contextos, algo que una selfie no puede entregar, para entender mejor las cosas y comprender cómo una marca tan joven como XPENG, tras solo 12 años de su creación, está obteniendo excelentes resultados.

Michel Liu, quien maneja los hilos de la marca para Latinoamérica, fue claro en su intervención: “somos una compañía de alta tecnología e Inteligencia Artificial”. Además, destacó que su fundador, He Xiaopeng no pertenece a la industria automotriz, sino al sector tecnológico, pues fue empleado de Alibabá y a partir de allí comenzó a construir su imperio que hoy le permite cotizar en las bolsas de Nueva York y Hong Kong.
En algo más de una década, además de afianzarse en el mercado local, XPENG ya tiene presencia en 60 mercados mundiales, con nueve centros de desarrollo, seis en China, dos en Estados Unidos (uno de ellos en Silicon Valley) y otro en Europa, con inversiones millonarias de siete mil millones de dólares en laboratorios y plantas.

Además, ya establecieron una alianza con Volkswagen y pronto se conocerá un modelo de la marca alemana con la tecnología XPENG, otro movimiento clave de sus fichas y que muestran su visión.
Ellos, como dicen, ya viven el futuro, y ya hablan de Physical AI, de robots humanoides y de autos voladores (ya han vendido 7.200).

También de nueve AI Cars, desarrollados bajo la plataforma VLA 2.0 + VLM, con un gran poder informático. Además, son desarrolladores de sus propios chips y sus autos vienen dotados con tecnologías que hacen que la conducción sea bien diferente.

Muchas funciones se pueden gestionar desde el celular, los autos analizan comportamientos del conductor y otra serie de desarrollos que al Cuchenials lo avasallan y le son difíciles de entender. Pero vuelvo y digo, es cuestión de indio y no de flecha, pues los nativos digitales es lo que esperan de un vehículo, porque nacieron con ese chip y para ellos es algo natural.

Para mí seguirán siendo los botones y lo analógico, lo que no quiere decir que estoy desconociendo los desarrollos que se enfocan en la seguridad y en propender por la misma en los diferentes actores de la vía.
Románticos nos dicen algunos, o dinosaurios en vía de extinción, pero crecí con esa frase de la “emoción de conducir” y a mi modo de ver con tanta tecnología eso se está perdiendo…

Juan Carlos Salgado Jaramillo

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