La revisión y mantenimiento de los frenos aumentan la seguridad y eficiencia de los vehículos

El sistema de frenos es uno de los componentes más determinantes en el rendimiento y la seguridad de un vehículo, ya que su correcto funcionamiento incide directamente en la capacidad de respuesta y control en la conducción. Asegurar su calidad, realizar mantenimientos preventivos y cumplir con los intervalos de revisión recomendados por el fabricante son prácticas esenciales para preservar la integridad y garantizar trayectos más seguros. Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, unos frenos en óptimas condiciones contribuyen a mejorar la estabilidad del automotor, optimizar las maniobras de detención y aumentar la confianza del conductor en distintas condiciones de operación.

De acuerdo con Carlos Guarín, CEO de Servicio Inglés, una compañía de repuestos y mantenimiento de vehículos de alta gama como Land Rover, Jaguar, Mercedes-Benz, BMW y Audi, entre otras, la frecuencia de revisión depende en gran medida del tipo de auto y de sus condiciones de uso. En los automóviles de lujo, por ejemplo, los frenos trabajan bajo mayores exigencias debido a motores más potentes y un peso superior.

“Los propietarios de estos vehículos deben revisar el sistema cada 10.000 a 15.000 kilómetros, o al menos una vez al año, reemplazar las pastillas entre los 25.000 y 30.000 kilómetros y cambiar el líquido de frenos cada dos años. Esto se debe a que la tecnología es más avanzada, pero puede desgastarse con mayor rapidez si el automotor circula en ciudad con tráfico intenso, en vías de montaña o bajo conducción deportiva. Estas acciones preventivas prolongan la vida útil de los frenos y garantizan un desempeño seguro y confiable”, señala Guarín.

Asimismo, resalta que es necesario acudir de inmediato al taller si aparecen señales como chirridos metálicos, vibración al frenar, pedal esponjoso, mayor distancia de frenado o el testigo encendido en el tablero, ya que esto puede indicar desde un desgaste avanzado de las pastillas hasta problemas en los discos, el líquido de frenos o los sensores del sistema. Por lo tanto, ignorarlos no solo incrementa el riesgo de un accidente, sino que también puede generar reparaciones más costosas a futuro.

Cabe resaltar que para el funcionamiento correcto del sistema de frenado, la elección de los repuestos es tan determinante como la revisión periódica, esto se debe a que las pastillas originales o equivalentes premium en materiales cerámicos o semi-metálicos de alto desempeño garantizan frenadas más estables, menor desgaste de los discos y una conducción más segura y silenciosa.

Por el contrario, el directivo advierte lo que ocurre con piezas genéricas. “En la mayoría de los casos, las pastillas que no son originales no cumplen las especificaciones de los fabricantes de los vehículos y terminan comprometiendo la seguridad y la experiencia de manejo. Sin embargo, hoy es posible importar directamente los repuestos de fábrica.

En contraste, en los vehículos convencionales el desgaste de las pastillas suele ser más lento porque los sistemas de frenos son sometidos a menor esfuerzo, aunque también son menos sofisticados. En todo caso, la principal recomendación es seguir las recomendaciones de cada fabricante, pues allí se definen los intervalos de revisión y sustitución que aseguran un desempeño confiable en cualquier tipo de vehículo.

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