Esto ya no es un cuento chino

Generalmente y podría uno afirmar que se ha vuelto costumbre, cuando uno asiste al lanzamiento de un nuevo vehículo, los lugares comunes abundan. Si es un modelo de combustión interna se habla de su cilindrada, potencia y torque, y ahora cuando han llamado las tecnologías limpias se hace énfasis en la autonomía, en tiempos de recarga y kilovatios. Bueno, y en todos, del tamaño de sus pantallas y se repiten las ADAS o asistencias a la conducción como si se tratara de una novedad, pero ya es algo que si bien no deja de ser importante, terminan siendo repetitivos, como las lecciones.

Quien esto escribe, el Cuchenials, siempre asiste a las presentaciones con libreta en mano y con su esfero (decíamos en épocas pasadas que un periodista sin esfero era un periodista sin futuro), pues es un convencido de que cuando se escribe sobre un papel, y eso dicen quienes estudian el cerebro, los conocimientos se refuerzan y se graban de una mejor manera.

Y por eso, por mantener esa tradición y por no tener cuatro manos, me pierdo de muchas fotos y videos, porque termino dándole prioridad a quien hace su ponencia, no sólo porque estoy abierto al aprendizaje, sino también porque considero que es una manera de respetar a quien se ha preparado con antelación para compartir informaciones que él considera relevantes y pueden aportar a nuestros artículos, aunque ahora toca decir “generación de contenidos”.

Pues bien, y lo digo, no por echar cepillo ni por congraciarme con un personaje determinado, pero pienso que las presentaciones de Marco Pastrana, el gerente general de Motorysa, aportan un gran valor para quienes estamos inmersos en este mundo y por eso trato de estar presente en sus disertaciones (aclaro que no recibo pauta por parte de ellos, algo que por supuesto quisiera que cambiara, porque los medios especializados independientes de algo tenemos que vivir).

Hace unos días la marca BYD realizó la presentación de sus dos nuevos modelos, el Song Plus híbrido enchufable y el 100% eléctrico en Maloka, ante medios de comunicación y centenares de clientes y Marco, un hombre que difícilmente pasa desapercibido, pues está muy cerca de los dos metros de estatura, dijo lo siguiente: “yo vengo a hablarles de carros, sino de una compañía de tecnología”.

En ese preciso instante pensé que haber llevado mi libreta y esfero no había resultado en vano y que iba a necesitar de un buen número de páginas para registrar los conceptos, que reitero, al salirse del común, pienso que tienen gran valor y más si son dichas por una persona con mucha experiencia en el sector automotor.
Habló de los orígenes, que pienso yo y se lo he dicho a muchos directivos, son muy importantes, pues ese contexto inicial nos permite tener una mejor visión de lo que significa una marca, entender mejor su presente y visualizar sus expectativas hacia el futuro.

Y si nos ponemos a analizar, muchas de las génesis de las grandes marcas de vehículos no fueron pensadas en los autos, sino que tuvieron otro objetivo inicial, pero con el tiempo se encontraron con un mundo apasionante, como el de los automóviles.

En este caso estamos hablando del señor Wang Chuanfu, un ingeniero químico que inició como supervisor en una fábrica de baterías y que a partir de 1995 inició, con el concurso de 20 empleados, un emprendimiento en la calle Yadi, que tiene que ver mucho con el nombre. Esta compañía de tecnología, como la describió Marco Pastrana al comienzo de su disertación, inició con el nombre de Yadi Electronics, pero cuando se adentraron en la industria automotriz le antepusieron la B y la D, y dentro de las especulaciones se dice que la primera letra se dio para aparecer entre las primeras en el listado de los salones. Y como sonaba como “BIYADI”, pues ya vino el concepto que hoy todos conocemos, por cierto exitoso de “Build Your Dreams” (construye tus sueños).

No suena exagerado decir que todos, de alguna manera, tenemos que ver con BYD, pues la mayoría de batería de los llamados dispositivos inteligentes tienen que ver con esta compañía, que encontró en en la industria automotriz un nuevo frente. En tono coloquial, dicen algunos, lo que hicieron fue “ponerle ruedas a sus baterías” y a partir de ello entrar a competir en el sector automotor.

BYD es una compañía joven, pues sus primeros vehículos salieron a finales de 2008 y comienzos de 2009, y si bien el comienzo no fue fácil, las cifras actuales hablan a las claras de lo que ha logrado la marca. Entre enero y agosto de este año, por ejemplo, las cifras hablaban de 2.860.000 unidades comercializadas, de las cuales 603.000 pertenecen a las exportaciones, número impensado hace algunos años. Es decir, que en la actualidad y gracias a la presencia en más de 100 mercados, el 20% de las ventas de BYD son fuera de China.

Y hay más para sorprenderse. Hoy en día la marca habla con orgullo que ya son más de 13,4 millones de unidades de energía limpias que ruedan en el mundo, es decir, que involucran vehículos 100% eléctricos e híbridos. Estos números ponen a BYD en la sexta marca mundial, es decir, que ya se codea con las grandes, y si de nuevas energías se trata, el resultado es contundente, ocupando el primer lugar.

Pero hay unos datos que para quien esto escribe, como lo hizo ver Pastrana, que tienen gran relevancia y que hablan por sí solos. Para llegar al millón de unidades vendidas, BYD tardó 13 años, y ojo a los saltos: de 1 a 3 millones ya el tiempo fue de 18 meses; de 3 a 5 le bastó 9 meses; de 5 a 7 tan solo siete meses; de 7 a 9 pasó a seis meses; y de 9 a 10 solo un mes…

BYD, en consecuencia, es hoy un gigante. No solo en materia de baterías, sino también en temas de movilidad, pues además de vehículos ofrece alternativas en la industria ferroviaria y marítima, y una demostración de ello se dio hace poco con la llegada de un buque propio a Buenaventura, con más de 1.300 unidades.

Con más de un millón de empleados y más de 120.000 ingenieros destinados a la investigación y desarrollo (más de 11 instalaciones alrededor del mundo) e inversiones que superan los 22,5 billones de dólares, BYD tiene el orgullo de contar con más de 65.000 patentes, es decir que prácticamente está obteniendo 45 patentes nuevas diarias, le permiten tener una integración propia cercana al 75%, mientras otras compañías, en este sentido, oscilan entre el 30 y el 40%.

Todo lo anterior, en resumen, nos permite entender de una mejor manera el progreso de las marcas chinas, que como lo dijo un alto directivo de Ford, sorprenden con la velocidad en la que implementan sus nuevos desarrollos, algo que les cuesta a las marcas tradicionales, que si se siguen durmiendo en los laureles, pues inevitablemente se verán superadas por creces por estas marcas ‘jóvenes, pero muy bien preparadas’.
Así que ya esto no es un cuento chino y la presentación de un vehículo va más allá de una selfie y una pantalla…

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