¿Puede un carro evitar un accidente antes de que ocurra? Geely responde

Durante décadas, hablar de seguridad en un vehículo significó pensar principalmente en lo que ocurría durante un accidente: cinturones, airbargs y estructuras diseñadas para proteger a los ocupantes ante un impacto.
Hoy, la tecnología está ampliando esa conversación.

La pregunta ya no es únicamente qué tan bien puede proteger un vehículo durante un accidente, sino qué puede hacer antes para ayudar a evitar que ocurra. Cámaras, radares, sensores y sistemas avanzados de asistencia a la conducción permiten monitorear permanentemente el entorno, advertir determinados riesgos e incluso asistir al conductor en situaciones en las que el tiempo de reacción puede ser determinante.

Esta evolución cobra especial relevancia en Colombia, donde el Plan Nacional de Seguridad Vial 2022-2031 estableció como objetivo reducir en al menos 50% las muertes y lesiones graves por siniestros viales e incluyó los vehículos seguros y las nuevas tecnologías dentro de las acciones necesarias para alcanzar esta meta.

“Estamos pasando de pensar únicamente en cómo protege un vehículo durante un impacto a preguntarnos qué puede hacer la tecnología antes de que ocurra. Los sistemas de asistencia no reemplazan al conductor, pero sí pueden convertirse en un segundo par de ojos que ayuda a identificar riesgos y tomar decisiones con más información”, afirmó Diego Zárate, Gerente General de Geely Colombia.

La transformación de la seguridad automotriz no significa que elementos tradicionales como cinturones, airbags o estructuras de protección hayan perdido importancia. Por el contrario, la seguridad activa y la pasiva empiezan a trabajar de manera complementaria. Una nueva generación de tecnologías busca intervenir en diferentes momentos de una situación de riesgo:

Ver lo que el conductor no ve. Los sistemas de monitoreo de punto ciego, las cámaras de visión 360° y diferentes sensores pueden ampliar la información disponible sobre el entorno del vehículo.
Advertir antes de una situación de riesgo. Determinados sistemas pueden alertar sobre una posible colisión, una salida involuntaria del carril o variaciones anormales en la presión de los neumáticos.

Asistir cuando el tiempo de reacción importa. Dependiendo del vehículo y de las condiciones de operación, tecnologías como el frenado automático de emergencia o el control electrónico de estabilidad pueden intervenir para asistir al conductor.

El principio detrás de todas ellas es el mismo: utilizar tecnología para ofrecer más información y capacidad de reacción antes de que una situación inesperada se convierta en un accidente.

Autonomía, tiempos de carga y eficiencia han dominado buena parte de la conversación alrededor de los vehículos eléctricos. Sin embargo, la llegada de una nueva generación de vehículos electrificados está coincidiendo con otra evolución de la industria: automóviles cada vez más conectados, digitalizados y capaces de integrar tecnologías avanzadas de asistencia.

Esto está llevando al consumidor a incorporar nuevas preguntas al momento de elegir un vehículo.
Ya no solo: ¿Cuántos kilómetros puede recorrer?

También: ¿Qué puede ver que yo no veo?, ¿Puede advertirme de un riesgo?, ¿Qué ocurre si otro vehículo está en mi punto ciego?, ¿Qué tecnologías incorpora para ayudarme durante una situación inesperada?
Así, la conversación sobre movilidad inteligente empieza a ir mucho más allá de la electrificación. Cuando la tecnología trabaja sin que el conductor tenga que pensar en ella

El Geely EX5, por ejemplo, integra —dependiendo de la versión— sistemas avanzados de asistencia a la conducción, cámaras de visión 360°, monitoreo de presión de llantas, controles electrónicos de estabilidad y tracción y seis airbags, combinando tecnologías de seguridad activa y pasiva.

Más que la cantidad de sistemas incorporados, el cambio está en la manera en que estas tecnologías trabajan de forma integrada alrededor del conductor. “La tecnología más valiosa no siempre es la que utilizamos conscientemente todos los días. Muchas veces es la que permanece monitoreando el entorno y está preparada para advertir o asistir cuando aparece una situación inesperada. Ese es uno de los cambios más importantes que estamos viendo en la seguridad automotriz”, agrega Zárate.

Esto también plantea una evolución en la forma de entender qué significa que un vehículo sea realmente inteligente. Una pantalla más grande o una mayor cantidad de funciones digitales pueden transformar la experiencia dentro del automóvil. Pero cuando la tecnología puede detectar, advertir o asistir ante determinados riesgos, la innovación adquiere una dimensión adicional: ayudar a proteger a las personas.

La tecnología no elimina el riesgo ni sustituye la atención y responsabilidad del conductor. Los sistemas de asistencia tienen condiciones y límites de operación y deben entenderse precisamente como eso: herramientas que complementan la conducción. Pero su evolución introduce una nueva variable en la decisión de compra.
Durante años, la innovación automotriz se midió principalmente en potencia, desempeño, conectividad y, más recientemente, autonomía.

Ahora aparece otra pregunta: ¿Cuánto puede hacer la tecnología de un vehículo para ayudar a evitar que un error o una situación inesperada termine convirtiéndose en un accidente?

Porque la movilidad inteligente no consiste únicamente en llegar más lejos o estar más conectado.
También consiste en utilizar la tecnología para intentar llegar más seguros.

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