La magia del Museo de las Llantas

“La mano da la vida al escultor, al pintor, al músico, al escritor, al bailarín… La mano es arte y la naturaleza siempre va a tomar su lugar, recupera su espacio…”. Estas palabras, publicas en la página oficial de Facebook, resumen de la mejor forma la esencia y la razón de ser del Museo de las Llantas, un lugar sorprendente y alucinante situado en San Francisco, Cundinamarca, en el que el talento de un hombre nacido en Machetá le da una nueva oportunidad de ‘vida’ a esos elementos esféricos que tas cumplir su misión pueden durar más de 1.000 años en degradarse.

Edison Camacho es su nombre, un cundinamarqués de 50 años, padre de dos hijas cuyo trabajo en la ornamentación y lo forja lo hicieron destacar en la región, así como su amor por la naturaleza. Un hombre inquieto, de esos que consideran que los “límites están en la mente”, un soñador que nació con un talento especial, que fue descubriendo con el paso de los años, pero que comenzó a cobrar su máxima expresión por casualidad, o por destino dicen algunos.

Apoyar a sus hijas siempre ha sido uno de sus objetivos. Y fue precisamente de un trabajo estudiantil en el que el Museo de las Llantas comenzó a cobrar vida. Viviana, su hija menor, cuando tenía 14 años, dentro de uno de los proyectos académicos le surgió la idea de realizar estructuras con materiales reciclados, en este caso las llantas. Una matera, en forma de pájaro, fue el objetivo inicial, pero Edison se entusiasmó y quiso ir más allá, poniendo a volar la imaginación y dándole alas a su talento para convertir las llantas en verdaderas obras de arte, que ya suman más de 60 y que se complementan con otras 40 más con otros materiales reciclados.

Fue así como un ‘simple’ trabajo escolar se convirtió en un gran proyecto, en un emprendimiento en el que el arte y la naturaleza cobran una gran expresión, con la creación de diferentes piezas de museo, cuya materia prima, además de las llantas, se extendió a la chatarra, los zapatos y diferentes  utensilios desechados por el humano, pero a los que Edison Camacho les da una nueva oportunidad.

No se equivocan quienes dicen que todo tiene su tiempo, pues fue en pandemia cuando el artista le dio rienda suelta a todo su talento, dejándose llevar en los momentos de inspiración, ‘armado’ con un cuchillo y las fuerza de sus manos, creando verdaderas obras como el King Kong de más de tres metros de altura, para el que necesitó más de 150 llantas, 7.000 tornillos y más de 15 días de trabajo, en los que nunca se dejó vencer por el cansancio.

Ese tiempo en el que el mundo se ‘paralizó’ fue el motor para que en 2021, de la mano de Viviana y Mariana, sus dos hijas, quienes son las guías y las encargadas de transmitirles a los visitantes la magia del lugar, el Museo de las Llantas abriera sus puertas al público, no sólo con la intención de mostrar el talento de este artista colombiano, sino también para concientizar a la sociedad sobre la contaminación en el medio ambiente y cómo es  posible convertir la basura a arte.

Un recorrido de más de 45 minutos, con ocho estaciones, con piezas únicas, como una serpiente de grandes proporciones que le da vida al lugar, un tiburón (su primer gran obra), tortugas, cocodrilos, pingüinos y figuras que ‘nacen’ en la imaginación de un gran artista, de ese hombre común y corriente, al que la vida lo premió con un talento especial y con dos hijas emprendedoras y soñadoras…

Nota: El museo se puede visitar únicamente haciendo una reservación previa en el siguiente número :57 3113171296

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