¿Como a los perros en misa?

La cifra es contundente, si se quiere ver de esa manera: 11.581 vehículos matriculados fue lo que reportó el RUNT (Registro Único Nacional de Tránsito) en el mes de enero, lo que se constituye en el peor resultado, en materia de ventas, en los últimos 10 años.

Un número que visto sin anestesia resulta preocupante para el sector automotor, que en los dos últimos dos meses de 2023 había tenido una tregua en la caída, apalancado por el Salón del Automóvil, pero por lo visto no hubo rezagos y se trató simplemente de una coyuntura que no alcanzó a extenderse más allá de las fiestas decembrinas.

La ley de los opuestos es algo inexorable y se presenta en muchos aspectos. Y en este caso se hace presente en el sector automotor, pues no todas las marcas pueden ser incluidas en la frase que les “fue como a los perros en misa”. Y nuevamente, por haber sido la número uno en el ranking de ventas, hay que referirse a la marca japonesa Toyota, que tuvo un crecimiento de 14,7%, pues pasó de 1.542 unidades en enero de 2023 a 1.701 en este mismo periodo del año en curso.

Y en el grupo que son bien “recibidos en la misa” también está la coreana Kia (1.055 vs 1.329), con un aumento del 26%, al igual que Nissan, que por los resultados parece estar libre de pecados, pues pasó de 429 unidades a 626 (+45.9%). Se suman también Ford (430 vs 450); Hyundai (272 vs 274); Peugeot (115 vs 119); DFSK (51 vs 90); y un caso muy especial con la marca china BYD, cuyo portafolio es 100% eléctrico, reportando 98 unidades (41 en 2023), lo que le significó un crecimiento del 139%.

En la otra orilla, es decir, a la que les fue igual que a los canes, están las dos ensambladoras (Chevrolet y Renault), que si bien se reportaron en el escalafón general como segunda y tercera, respectivamente, sus números en rojos siguen disparando las alarmas, pues es bien sabido que la sostenibilidad de las mismas obedece a la rentabilidad y, en este sentido, arrancan el año en deuda. Mazda, que como es sabido opera desde hace varios como importador, también tuvo un descenso (1.094 vs 996) y a la lista negativa hay que agregar los nombres de Suzuki (729 vs 655); Volkswagen (491 vs 445); Foton (340 vs 290); Mercedes-Benz (194 vs 181); Mitsubishi (131 vs 106); JMC (175 vs 102); Citroën (166 vs 95); JAC (412 vs 92); y BMW (100 vs 84).

La pregunta que cabe, entonces, es porque sí para unos y no para otros, o como dice la canción Plegaria Vallenata, “óyeme Diosito Santo tú de aritmética nada sabías, mira cómo repartiste la platica tan mal repartida”. Y las respuestas no son fáciles de encontrar y cada cual tendrá sus justificaciones para obtener respuestas.

Nadie es dueño de la verdad, pero nos sentimos en libertad de dar nuestra opinión, sin que ello signifique que estemos en lo correcto. Desde el punto de vista de quien esto escribe hay una razón para que el saldo en rojo prime y para que esas proyecciones de hace 10 años, que apuntaban que por esta época fácilmente se podrían superar las 400.000 unidades, en lugar de cumplirse, hayan tomado el camino contrario, y es que la compra de un vehículo para la gran mayoría de los hogares colombianos resulta muy oneroso para las finanzas, pues no se trata simplemente de una cuota mensual, sino que además se incurre en un sinnúmero de obligaciones (SOAT, seguro contra terceros, mantenimiento, GASOLINA, peajes, etc.).

No hay que decirse mentiras. Las épocas de esos modelos de entrada o accesibles, que hacían los grandes volúmenes, están todavía lejos de regresar, pues si bien el Banco de la República en su última reunión bajó las tasas de interés, todavía están demasiado altas, y de contera los bancos ya no sueltan fácilmente su platica y la aprobación de los créditos es ahora mucho más exigente. Entonces por qué una marca como Toyota no ha sufrido todo lo anterior, sería un interrogante válido para echar por tierra estas hipótesis, y la razón (reiteramos, son opiniones personales) es que los clientes de esta marca son personas que no han sufrido las afugias de tantos colombianos y como se dice popularmente si tienen para el whiskey también tienen para el hielo, algo que también se podría replicar para el caso de BYD, que con sus vehículos eléctricos ha conquistado el corazón de muchos colombianos, como lo ha hecho en muchos mercados en los que le ha dicho a Tesla sin complejos “aquí estoy y aquí me quedo”.

Además, si uno analiza un poco más a fondo el comportamiento y las cifras, encuentra que las tecnologías híbridas (muchas de ellas no enchufables), han apalancado a las marcas para recibir la comunión y estar en el grupo privilegiado de cifras positivas, pues ante los privilegios (no tener Pico y Placa) en muchos hogares se tomó la decisión de remplazar dos usados de combustión tradicional por uno nuevo con estas tecnologías. Así las cosas, como lo destaca Andemos (Asociación Nacional de Movilidad Sostenible) en su informe “es destacable el continuo crecimiento de las tecnologías eléctricas e híbridas, con 2.215 unidades matriculadas y un impresionante aumento del 64,6% respecto a enero del 2023. De este total, 217 unidades (un incremento del 19,2%) corresponden a vehículos totalmente eléctricos, 107 a híbridos enchufables (con un asombroso aumento del 245,2%), y 1.891 a híbridos no enchufables (con un incremento del 66,9%). La penetración de vehículos eléctricos e híbridos alcanzan 19,1 por ciento de mercado en enero reflejando la creciente preferencia de los consumidores colombianos por tecnologías más sostenibles en el mercado automotor”.

Y como de cifras se trata, hay que tocar, así sea tangencialmente, lo que sucedió con las motos, mercado que experimentó un crecimiento del 1.6%, totalizando 57.243 unidades en enero de 2024, superando las cifras del año anterior y mostrando un dominio de los modelos de hasta 200 centímetros cúbicos. Es decir, que los colombianos siguen viendo en el mundo de las dos ruedas una alternativa de movilidad.

La experiencia nos ha indicado que no es momento de entrar en pánico, ni de esconderse debajo de la cama para llorar las penas. Por el contrario, es el momento para mostrar las fortalezas de cada marca, tiempo para tomar como ejemplo los resultados de Toyota y las otras marcas que van en ascenso. Una vez un alto directivo, en esa crisis de los 90 en la que difícilmente se superaron las 60.000 unidades, afirmó: “nuestro principal error fue quedarnos quietos esperando a que las cosas cambiaran, cuando lo que debimos fue hacer mucho más ruido”.

Bueno, y otra ñapa, aunque entro en terrenos que me son ajenos, como es en el llamado mercadeo (marketing le dicen ahora). Quizás es el momento de analizar si los millones de likes están cumpliendo con el objetivo que se plantean en sus campañas o mirar si le están llegando al público equivocado.

 

Juan Carlos Salgado Jaramillo

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