Piloto por siempre…

Su pelo ya pinta muchas canas y su figura es muy diferente a la de ese jovencito que quería ser estrella de la Fórmula Uno. Es padre de tres hijos, esposo y se le podría endilgar el rótulo de mánager de Sebastián. Pero un piloto nunca deja de serlo y siempre estará atento a dar un nuevo sí. Y el de Juan Pablo Montoya se dará este fin de semana en la Nascar, y en el circuito de Watkins Glen, con el equipo de Michael Jordan.
Y llevará en su pecho el Toyota Gazzo Racing, porque esta vez conducirá un auto de la marca japonesa y no un Dodge, que fue con el que logró su primera victoria en esta serie con Chip Ganassi, el 24 de junio de 2007, en el circuito Infineon Raceway.Dicen que recordar es vivir y que cuando se escarba en el baúl de los recuerdos se mueven fibras y se encuentran respuestas. Y por eso hay que volver el tiempo atrás para entender los porqué, y para tratar de encontrar razones. Porque mucha gente se pregunta qué pasó con el piloto colombiano, que un buen día decidió dejar a un lado el glamour de la Fórmula Uno para irse a una serie ruda y tosca, y con poco conocimiento, en ese entonces, para los aficionados colombianos: la Nascar.
Y para eso toca regresar a la temporada 2006, en la que Juan Pablo hacía parte del equipo MacLaren, teniendo como compañero a Kimi Raikkonen. Antes de finalizar la temporada, Montoya, quizás se cansó del sí de Ron Dennis para la siguiente temporada. El colombiano, de pronto, vislumbró que las posibilidades de ser campeón mundial se le escapaban de sus manos, al no ser tenido en cuenta por los equipos de punta.
Por eso en Indianápolis, y luego de verse involucrado en un incidente con Raikkonen en la primera curva, quizás tuvo un encuentro personal, una pelea consigo mismo y un diálogo interno que lo llevó a tomar el teléfono para hablar con Chip Ganassi, encontrando en el norteamericano las palabras que quería oír: “Estoy buscando un piloto para Nascar”. Y él le ripostó: “Y yo estoy buscando un nuevo equipo”. Ya han pasado 16 años desde ese entonces y hoy todo es diferente, pues Montoya llega a esta carrera en Watkins Glen relajado, con deseos de disfrutar. Y eso sí, porque eso tampoco lo pierden los pilotos, con el deseo de ganar…