El sueño del Autódromo Internacional de Oicatá

Después de conducir por 157 kilómetros desde Bogotá por el verde imponente de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá se llega a Oicatá, un municipio que en el pasado estuvo habitado por los Muiscas y que cuentan los antepasados era el lugar de descanso del Zaque Quemenchuatocha. El motivo, el encuentro con José María Ortega Briceño, un hombre de 48 años de hablar pausado y un verdadero Quijote que no se cansa de anunciar a los cuatro vientos que allí, en su terruño, cobrará vida muy pronto el Autódromo Internacional de Oicatá, con una pista de 4,4 kilómetros.

Por el momento no es fácil advertir que muy cerca de Tunja se está construyendo uno de los proyectos más ambiciosos para el automovilismo colombiano, que bien podría ser visto como un sueño inalcanzable, más no como parte de aquello que llaman posible y que se convierte en realidad.

Dos pequeños portones de estructura de hierro y madera son los que anuncian la llegada al escenario, resguardados por dos cadenas y candados de tamaño generoso, por lo que hay que esperar unos minutos para que el anfitrión nos permita el acceso. Una pancarta blanca, que se observa desde lejos y en la que muy buenos ojos se pueden leer las palabras “SALIDA-META”, es la señal de que estamos en el lugar indicado.

“Buenos días sumercé”, es el saludo de ‘Chepe’, como es conocido José María en la región, quien de manera cordial se presenta como un amante del automovilismo y quien descubrió los deportes a motor cuando apenas tenía cuatro años, hasta convertirse en el presidente del Club de Automovilismo Tunja Racing y en el “gerente general del Autódromo Internacional de Oicatá”.

Es septiembre y aún se mantienen los vientos de agosto. Y para resguardarse de ellos, aunque bien habría podido ser con una ruana, ´Chepe’ viste una chaqueta de color rojo en la que destacan los logos del club y de uno que otro patrocinador. Él es el propietario de una de las fincas más grandes de la región conocida como El Rosal, de 180 fanegadas, con diferentes elevaciones y una zona plana, que en el pasado le sirvió a su padre para convertirse en el mayor exportador de cebada del país.

Hoy es su hogar, que comparte con su compañera Marta, y un lugar de inspiración. “Esta es mi finca”, la presenta con orgullo desde la recta principal en la que se ven algunos vestigios de pasos de vehículos, y recuerda que “yo crecí acá. Mi papá era un agricultor y mi mamá era supervisora de educación y ellos me inculcaron el amor por los caballos. Recuerdo que a los seis años llegaba el colegio más prestigioso de Tunja sobre el lomo de una burra, mientras que mis compañeros lo hacían en carro, pero hoy pienso que esa era la manera que mi padre buscaba forjar mi carácter y personalidad”.

Una personalidad que lo ha llevado a sentirse orgulloso de sus orígenes y a enfocarse en poner su municipio a lo más alto, a través de un deporte que lo conquistó y que lo ha llevado a conocer diferentes pistas internacionales. “Siempre he afirmado que estamos trabajando en pro del automovilismo colombiano. Hace 20 años, cuando dije que iba a hacer un Autódromo me tildaban de loco, pero cuando fui a Inglaterra y hablé del tema me decían que era visionario. Y no soy ninguna de las dos, simplemente soy una persona consciente de que, si se hacen las cosas con calma y con mucha pasión, se pueden lograr”.

‘Chepe’ no se aparta de la realidad del país y es consciente de que para lograr el objetivo se requiere de una inversión millonaria. Respira profundo y mira de lejos, afirmando que “nos pusimos a pensar el por qué no invitar a las personas que les gusta el automovilismo y los deportes a motor para que compren un lote acá en Oicatá, que puede llegar a valer en unos años un buen dinero. Hemos estado al frente y no queremos, por nada del mundo, dejar caer el proyecto. Pienso que estamos muy cerca. Ya íbamos a comenzar a asfaltar la recta, pero hubo un problema con la máquina, pero ya está cuadrado todo para pavimentar la recta principal. Cada kilómetro de pavimentación vale 1.400 millones de pesos y son 4 kilómetros y 400 metros, más los pits y la zona de paddock. Estamos hablando de 7 kilómetros y medio, que se van a pavimentar y se van a hacer con nuestros propios recursos, que obtendremos de las ventas de los lotes (400 millones cada uno). De las empresas privadas no son más de seis las que nos están apoyando y que son de nuestros socios y de la gente que cree que es posible”.

Ya hay un trabajo adelantado. Se comenzó por abrir la vía y trazar el circuito, algo que José María reconoce no ha siso fácil, “y en ese trabajo el SENA nos ha colaborado, pero conseguir patrocinios es algo imposible para el deporte a motor. Estamos hablando de una pista de 4,4 kilómetros, con la posibilidad de ampliarla a nueve kilómetros. Yo he corrido internacionalmente y he estado en varios autódromos y los que más me han llamado la atención son los que cambian de nivel, como el de la Baja California, el de Hockenheim y el del ‘Infierno Verde’, en Alemani, autódromos que exigen al piloto. En Oicatá vamos a tener algo a favor y es que será el autódromo más alto sobre todo el mundo, a 2.712 metros sobre el nivel del mar, que bien puede convertirse en un Centro de Alto Rendimiento. Ya se han vendido unos lotes y con eso nos estamos subsidiando para empezar a pavimentar. Reitero, nos ha ayudado el SENA con los cursos de maquinaria pesada, bajo la batuta del ingeniero Nelson Barrera. Hemos estado trabajando mancomunadamente con empresas privadas, la gobernación y las alcaldías de Oicatá y Tunja, que si bien no nos han aportado económicamente, sí lo han hecho con los permisos, los reconocimientos deportivos y las personerías jurídicas”.

El Autódromo Internacional de Oicatá, en consecuencia, se construye bajo la batuta del Club de Automovilismo Tunja Racing, el cual cuenta con 60 socios fundadores y más de 200 inscritos. “Entre ellos destacan decanos de la Universidad UPTC, como el que me firmó el proyecto como ingeniero de transportes y vías, Jairo Ricardo Hurtado; y uno de los mejores profesores de arquitectura de la Universidad Santo Tomás, Fernando Torres. El arquitecto John Reyes está a cargo de todo lo que tiene que ver con la infraestructura, mientras que el topógrafo es Diego Sáenz. Somos muchos los que le estamos metiéndole el cuerpo a esta realidad, porque no es un sueño, así lo estemos sacando adelante con las uñas”.

José María quiere que sean los hechos que hablen por sí solos y por eso afirma con seguridad que “la recta debe estar para diciembre y para julio del año entrante la pista completa. Aclaro, las tribunas serán naturales y como muchos autódromos en los que la gente lleva sus carpas y hace camping. La gente de 4×4 que ya ha venido se ha dado cuenta de la calidad del escenario”. Sobre el relacionamiento con las autoridades deportivas, destaca que “ya hemos tenido acercamientos con la Federación, pero tenemos que reconocer que en este momento nuestro club no está activa y la razón es que la Junta Directiva tomó la decisión de concentrase en el Autódromo, es decir, primero hacer para luego mostrar. Como referencia, los dos primeros años del TC 2000nfueron avalados por nosotros, que también hicimos la Vuelta a Colombia de Automovilismo Deportivo, cerrando las vías desde Pasto hasta Cartagena. Nuestro objetivo, con este proyecto, es profesionalizar el automovilismo y propender para que los corredores ganen”.

Por su mente pasan muchas cosas y lo hacen a la misma velocidad con la que conduce en la actualidad su Ford Focus en el Campeonato Nacional de Automovilismo, y entre ellas la posibilidad de “contactar a los grandes transportadores de Boyacá, como Henry y Yuri Cubides, para poder traer en la inauguración a pilotos de México y Argentina. Y si bien la idea es contar con los campeonatos nacionales, nosotros vamos a tener el Campeonato de Automovilismo Turismos Racing, que será muy especial y accesible para los pilotos”.

Y habla con tal seguridad que afirma con firmeza: “El Autódromo de Oicatá no tiene reversa y va a ser un epicentro de la velocidad. En la parte alta está contemplado construir un hotel cinco estrellas y ya hemos tenido algunos contactos con Hilton y Estelar. Con esta obra vamos a resaltar nuestro municipio. Tenemos la topografía para hacer el mejor autódromo de Colombia, está la finca y las ganas, con plata limpia que se puede mostrar. Este es un proyecto a largo plazo, en el que los pilotos, además de correr, pueden tener su casa de descanso, algo que puede resultar muy atractivo”.

Sus ojos brillan de nuevo cuando habla de la pista y da a entender que cada una de las partes del trazado se dibuja en su pantalla mental. “Una buena recta, un curvón, una curva en gancho, una semirrecta y unas eses, unos buenos mixtos. Generalmente los autódromos son de curva so rectas, pero acá vamos a tener los dos aspectos, además de los cambios de nivel, lo que lo convertirá en un circuito muy emocionante. Se tendrán cuatro tribunas, todas naturales, y en la parte alta, desde se podrá ver todo el trazado estará la zona VIP. Y también tendremos un kartódromo, que llevará mi nombre”, afirma el gerente del escenario con orgullo.

Pero había que tocar un tema complicado, álgido y que lo ha sufrido el departamento de Antioquia, el de los permisos y el cumplimiento de las normas ambientales, que podrían convertirse en un palo en la rueda. Y al respecto, José María responde que “este proyecto tiene bases muy sólidas. Primero, se logró incluirlo en el esquema de ordenamiento territorial del municipio y se pidieron todos los permisos ante Corpoboyacá y la gobernación. Posteriormente se hizo una socialización con los vecinos y por eso les estamos vendiendo lotes a personas que les guste el tema. Espero que nuestros vecinos sean pilotos nacionales e internacionales y en unos años, por qué no, pensar en una carrera de Fórmula 1. Pero por el momento, además de nuestro campeonato, queremos hacer una escuela y rescatar todas las fórmulas que están abandonados y traerlos a la pista, compartiendo ganancias con sus propietarios. Nuestro objetivo es cambiar el automovilismo colombiano y que se más accesible y que los pilotos después del kartismo encuentren una buena opción”.

Una leve llovizna se apropia del escenario, pero ‘Chepe’ no quiere desaprovechar la conversación para dejar un mensaje. “Acá todo el mundo es bienvenido y todos los amantes del automovilismo van a tener su espacio. Los invito a que vengan y conozcan. Esto dejó de ser un sueño para convertirse en realidad y no se trata de un ‘pa… mental’. Porque como lo dice usted (Cuchenials), siempre hay que soñar en grande y ojalá con el tiempo se puede afirmar que el Autódromo Internacional de Oicatá es un templo de la velocidad”…

 

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