Una charla con Juan Pablo Montoya
-Señor Salgado, cómo está.
-Se volvió decente el caballero -responde el Cuchenials-.
Si de manera inadvertida alguien escucha esta corta conversación, bien podría hacer un juicio y desaprobar mi respuesta. Pero todo tiene una razón de ser y la experiencia debe servir en momentos determinados para lograr los objetivos y, en este caso, las declaraciones sin afán de Juan Pablo Montoya, con el cuál no conversaba hace algún buen tiempo.
Me pongo a pensar y bien podría afirmar que han sido más de 100 las entrevistas realizadas a lo largo de la carrera de Juan Pablo. Las primeras se daban de manera natural, pero en algunos casos hubo resistencia, aunque tengo que decir que siempre, así fuera a regañadientes, obtuve una respuesta del corredor.
En muchos momentos acudí a la sicología inversa y me funcionó, acogiendo los consejos de mi madre cuando me decía “sé indiferente y serás querido”. Y lo hice en muchas oportunidades y hoy quiero compartirles una anécdota. Siempre tuve una línea directa con Pablo Montoya, al punto que hoy, en tiempos de olvidos, recuerdo a la perfección el número que tenía que marcar para comunicarme con él para conocer los pormenores del proyecto, que ellos habían bautizado “un camino hacia la F1: 005130543…… (por obvias razones no pongo el número completo).
Y, en muchas oportunidades, quien contestaba era Juan Pablo, y yo simplemente le decía: “señor, me puede pasar a don Pablo Montoya Molina”. Él inmediatamente reaccionaba y me decía, “oiga Salgado, salude, no sea grosero”, y yo le respondía, “es que yo quiero hablar con su papá y no con usted”.
Porque con Juan Pablo muchas veces las cosas funcionan de manera diferente y las formas de entrarle no son como las que nosotros estamos acostumbrados. Por eso ayer, en la rueda de prensa de Sebastián en el Claro Gaming, luego de la seca respuesta, le dije “oiga, lo veo más flaco”…
Fue la manera de romper el hielo y de entrar a una conversación más relajada, aunque algunas de las personas que vieron el video criticaron dicha afirmación. Pero, reitero, se logró el objetivo, pues después de haberlo “adelgazado”, su respuesta fue: “Más bies estoy contento, la verdad, y vamos paso a paso”. Y comenzó a hablar, como en los viejos tiempos, sobre el proceso de su hijo, afirmando que “es muy diferente al de mi época. La preparación es diferente y estamos haciéndolo juntos con Sebastián, pero también estoy aprendiendo de él muchas cosas. La verdad lo hace muy bien, es muy rápido y necesitamos un poquito de suerte y que se alineen las cosas, pero en la parte de dedicación, trabajo y la parte mental está muy bien”.
Y ese poquito de suerte de la que habla Juan Pablo, relaciona uno, y luego de seguir escuchándolo, tiene que ver con algo muy importante en el automovilismo y es la definición de la grilla de partida. “A diferencia de mi época, la clasificación termina siendo de una sola vuelta. La última vuelta es la más rápida y el segundo juego de llantas también e spara un solo giro. Si uno va rápido puede errar y si va conservador no consigue un buen lugar. No hay un punto medio y sí lo hoy uno termina en el puesto 15. Entonces se hace necesario poder ejecutar al 100%, no cometer errores y que salgan las cosas y encontrar lo que uno crea que es suficiente de velocidad”.
De alguna manera, Juan Pablo se estaba refiriendo a lo sucedido en Australia, en cuya clasificación Sebastián marcó el tiempo 15. Y al seguir escuchándolo entiende uno que es así: “A él (Sebastián) se le fue el carro, pero si uno mira los datos no hizo nada raro. Estaba dentro d ellos parámetros y el auto debió haber aguantado, pero estaba haciendo mucho viento y en el equipo creen que fue una ráfaga la que lo movió. Si pega adelante, le quita el balance en la parte delantera y si pega atrás le quita el downforce”.
No son palabras de un padre, sino de alguien que tiene conocimiento de causa, algo que es fundamental en el proceso, y para entender un poco mejor las cosas recuerda su historia: “En mi época era un poco diferente, el conocimiento de mi papá es muy diferente al mío y en algunos aspectos a mi me tocó solo. Él me ayudó mucho para ponernos en el sitio que era y con los equipos que eran y se dieron las cosas, algo que resultó muy importante, pero hoy en día hay muchas cosas que conocer bien, pues todo mundo se prepara más que en la época de nosotros”.
En otras palabras, está hablando de un proceso de aprendizaje de su hijo, pues considera que “hemos trabajado hasta el momento muy bien y hemos mejorado y un punto de referencia lo tuvimos el año pasado con Gabriele Mino, que es considerado uno de los mejores pilotos jóvenes, y en el mismo carro, en un 80% de las clasificaciones, estuvimos por delante de él”.
Algo que tiene claro Juan Pablo es que dentro de la alineación que habla el equipo tiene que jugar un papel importante y por eso al hablar de Prema reconoce que “Hubo muchos cambios, pues se fue el 80% de la gente de arriba. Están empezando a reestructurar todo, pero la gente que quedó es muy buena y si suspenden Bahrein y Yeda, que hay una muy alta posibilidad, sería muy bueno porque nos da tiempo para alinear las cosas y encontrar mejoras”.
El sueño de ver a su hijo en la Fórmula Uno, como en su momento lo tuvo su padre Pablo, sigue siendo igual, pero “la diferencia es que hoy en día sin apoyo económico no se llega. En en mi época se podía llegar sin dinero, pero ahora no, eso no existe”, dice con seguridad, y por eso le da valor al apoyo de la empresa privada en Colombia. “Tenemos muy buenas empresas y gente que cree en nosotros, pero la verdad entre lo que conseguimos para lo que vale hay una diferencia muy grande”, lo que lo lleva a concluir que el esfuerzo personal, en materia económica, es muy alto.
Y nadie más que él sabe que esto no es cuestión de apellido, sino que también se necesitan buenos resultados, pues se hace necesario “crear una buena base y encontrar las posibilidades. Obviamente la meta por la que estamos trabajando es a Fórmula 1, pero si no se da hay otras alternativas como la Indy o el WEC. Hay que prepararse lo mejor posible para estar en la Fórmula Uno”.
Categoría que en su momento criticó y que hoy ve con muy buenos ojos. “Ya es muy diferente y desde que la cogió Liberty es otro deporte muy diferente al que a mí me tocó”, al punto que afirma con propiedad que está en el grupo de los que aprueban los cambios en esta temporada 2026, para muchos controversiales.
“Me gustó mucho la primera carrera. Mire cuando se are el alerón se pueden ganar 30 kilómetros con un botón. En mi época no había alerón ni energía y había que pasar a las patadas y eso era real, pero había un sobrepaso o dos por fin de semana. Ahora con los alerones es diferente y cuando empezó el DRS la gente lo criticó mucho, porque decía que era artificial porque el piloto espichaba un botón y se ganaba 30 kilómetros, Ahora pasa lo mismo, pero ahora el piloto tiene energía para volver a tacar; con el DRS pasa y muere energía. Pero ahora lo pasan a uno y se puede empezar a cargar la batería y en la siguiente recta tener la ventaja y volver a pasar. Es muy chévere, porque uno se puede defender. Antes uno era la víctima y hoy en día lo es cuando lo pasan, pero se puede sacar las garras y devolverla”.
Quizás, al escucharlo, se llega a la conclusión que es cuestión de tiempo y entender los cambios, porque por el momento “todo lo que se oye es de los pilotos. Una cosa que dije en mi podcast es que hay política detrás y que quienes están diciendo que es horrible, es porque el que mejor tiene el sistema de descarga es Mercedes y es el que más puede recuperar batería. Si le quitan la cantidad de potencia eléctrica, le quitan la ventaja. También dicen que las largadas no son seguras, porque no han encontrado el sistema. Silo restringen la ventaja que tiene Ferrari en ese sentido se la quitan. Por eso hay que tener cuidado y la gente cuando habla e informa debe tomar todo con pinzas, porque no todo es tan claro como se ve”.
Lo que sí es claro es que el hará toso lo que está en sus manos para que su hijo Sebastián, sea uno de los artistas del “Gran Circo” de la velocidad…